banner

413

Usan técnicas artísticas para educación ambiental en CIIDIR Oaxaca
Comunicado 413  

Trabajar actividades científicas desde el punto de vista artístico como ecoteatro y stand up causa emociones, y genera un cambio de actitud. “Decir a los jóvenes recoge el papel porque daña el ambiente no sirve, no lo sienten. El motor más importante para tener un planeta diferente es primero conocerlo, amarlo y en consecuencia respetarlo”, dijo Olga Herrera Arenas, bióloga del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Durante el coloquio Comités Ambientales, que se celebra cada año en el IPN, cuyo propósito es dar a conocer acciones, avances y trabajos en materia de sustentabilidad, se presentó la labor en educación ambiental del doctor Manuel Rubio Espinosa “Rubidio Treinta y Siete” y Olga Herrera Arenas la “Señora Luna”.

Con actividades como diplomados en formación ambiental, ecoteatro, talleres ambientales, noches de ciencia, matinés y festivales científicos, así como cursos de verano de ciencia y arte, estos personajes procedentes del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Regional (CIIDIR), Unidad Oaxaca, son investigadores que esperan llegar al fondo de las emociones a través de educación vivencial orientada al respeto del otro.

Estas acciones están dirigidas a familias, profesores y autoridades. “Buscamos que los asistentes tengan la experiencia de hacer con nosotros un trabajo científico, donde se generen emociones enfocadas al cuidado del medio ambiente”, expresó la catedrática.

Los temas se seleccionan a partir del interés general, además de buscar aquellos que no son cotidianos dentro de las aulas para dar un enfoque distinto. De las 10 actividades que se realizan al mes, la mitad son dentro de las instalaciones del CIIDIR Oaxaca y las demás en bibliotecas infantiles y móviles, en comunidades del estado y museos.

Los profesores inventaron una palabra en la que se basan todas sus actividades OPS (“O” significa observar “hacia afuera y adentro”, la “P” preguntar, a ser curiosos, y la “S” servir al entorno y a los demás).

Las actividades de ciencia desde el arte en el CIIDIR se llevan a cabo desde hace 20 años, surgieron a partir de un programa llamado “Guardianes del futuro” al que se han anexado nuevos trabajos como festivales de ciencia, donde se presentan obras de teatro, artesanías ecológicas y alimentos relacionados con un tema específico.

Los profesores han creado además juegos para facilitar el aprendizaje científico, como memorama de figura animal contra nombre científico y huella. Con diversas variantes y temáticas distintas como plantas o acciones ecológicas. “Hemos comprobado que a través de estas actividades se aprende mucho”, dijo Manuel Rubio.

Los catedráticos invitaron a sus homólogos a hacer la ciencia más humana, pues ella está en la vida diaria. “Atrévanse, recuerden cuando un papel se podía convertir en un avión o en un barco. Nos han enseñado a usar un lado del cerebro pero tenemos dos, yo los invito a integrar las emociones en la enseñanza de la ciencia, no sólo en los temas de sustentabilidad”, expresó la “Señora Luna”.

Por su parte, el doctor “Rubidio Treinta y Siete” dijo “Ojalá hubieran más profesores que se atrevieran a dar clases de manera diferente. No necesariamente caracterizando un personaje, con el hecho de mover las sillas del salón en un círculo o quitarse los zapatos o a intentar al menos cinco maneras de decir buenos días es posible generar cambios”.

La respuesta de los participantes a las actividades de formación ambiental ha tenido mucho éxito, e incluso los asistentes al evento llamaron al doctor “Rubidio”, el Beakman mexicano.