Ciencia mexicana contra la desnutrición

Carlos Antonio Sánchez Rodriguez

Un grupo de investigadores mexicanos han descubierto propiedades importantes en el ajo y que tienen el potencial para ayudar y proteger los cultivos de alimentos para que se conserven durante más tiempo.

Recientemente, una investigación titulada “Evaluation of Pretreatments and Extraction Conditions on the Antifungal and Antioxidant Effects of Garlic (Allium sativum) Peel Extracts” y liderada por académicos del Instituto Politécnico Nacional, ha planteado el uso de los extractos de cáscara de ajo como un conservador de alimentos.

Los especialistas usaron extractos de cáscara de ajo en frutos de papaya y fresa como tratamientos preventivos y curativos contra los hongos “Colletotrichum gloeosporioides” y Botrytis cinerea”, hongos que infectan los frutos y los descomponen.

La investigación fue integrada por los especialistas David Carreón, Itzel Hernández, Karla Rivera, María del Sugeyrol Villa, y Carolina Ramírez, del “Centro de Investigación en Biotecnología Aplicada”, del Instituto Politécnico Nacional en Tlaxcala, y Carlos Ochoa, de la “Facultad de Ciencias Químicas”, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

El trabajo puede consultarse en la revista “Plants”, del “Multidisciplinary Digital Publishing Institute”, una editorial de revistas científicas de acceso abierto en Suiza.

Esta investigación evaluó el efecto de la fermentación y cocción al vapor sobre el rendimiento, las propiedades antifúngicas y su capacidad antioxidante de los extractos de cáscara de ajo. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) una comida que contenga ajo puede reducir el riesgo de desarrollar cáncer.

El análisis de los especialistas concluyó que este extracto de cáscara de ajo tiene un efecto de actividad antifúngica y un potencial uso para combatir problemas económicos muy grandes que enfrenta la agricultura.

UNA TENDENCIA EN CONTRA

El 16 de octubre se celebró el Día Mundial de la Alimentación, establecido por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) en 1979. Esta fecha tiene el objetivo de promover el conocimiento sobre los problemas relacionados con el hambre, y así sensibilizar los Estados del mundo para compartir datos, unir esfuerzos y crear estrategias contra la desnutrición y los problemas asociados.

Una alimentación saludable proporciona al ser, todos los nutrientes necesarios para el buen funcionamiento del organismo, y está descrita por muchas instancias internacionales como un derecho de la humanidad, cada país debe asegurar que sus integrantes puedan acceder a una alimentación de calidad.

Sin embargo este derecho no está garantizado en todo el mundo, Naciones Unidas ha documentado que la prevalencia de desnutrición comenzó a aumentar lentamente en 2015 y las estimaciones actuales indican que cerca de 690 millones de personas en el mundo padecen hambre.

La OMS conceptualiza este problema como malnutrición, y lo define como las deficiencias, excesos o desequilibrios en la ingestión de energía y nutrientes de una persona, generando condiciones como el retraso en el crecimiento, emaciación (bajo peso para la altura), bajo peso y la falta de vitaminas y minerales, además, al contrario, también abarca el sobrepeso, la obesidad y las enfermedades no transmisibles (ENT) relacionadas con la alimentación, como las enfermedades cardiacas, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes y el cáncer.

Aunado a esto, a nivel mundial se enfrentan problemas de sobrepeso y obesidad cada año con cifras muy altas, la misma organización, ha descrito que las tasas de obesidad están cerca de triplicarse desde 1975 y su incremento es de casi cinco veces en niños y adolescentes del mundo.

La Secretaría de Salud de México, indica que en el país, el 70% de los mexicanos padece sobrepeso y casi una tercera parte sufre de obesidad, lo que provoca que mucha de su población padece diabetes y enfermedades cardiovasculares, además de trastornos óseos, musculares y algunos tipos de cáncer.