Seis consejos de Katya Echazarreta para alcanzar tus metas

Mariana G. Sixtos

La astronauta e ingeniera mexicana Katya Echazarreta impartió una charla en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) con un lleno total, donde dio consejos y recomendaciones a todos los jóvenes politécnicos que asistieron al evento.

Primer consejo, surge a raíz de las dificultades que Katya vivió a lo largo de su preparación, es estudiar, ya que “la vida se pone muy complicada y difícil, nunca la vamos a controlar y sabremos lo que está a punto de suceder, bueno o malo, pero lo que sí podemos hacer, es tomar decisiones en cada momento y entendí que solo con estudiar iba a salir de esta situación, si no estudio no vamos a salir”, enfatizó.

Segundo consejo, la doctora Echazarreta mencionó que los miedos y la presión no ayudaban a mejorar su situación, aunado a que no le iba muy bien en las materias universitarias.

Sin embargo, puso todo en perspectiva, “a veces no somos honestos con nosotros mismos, me refiero cuando repruebas un examen, lo primero que queremos hacer en esos momentos es culpar al profesor, es que esto no me lo enseñó o a tus compañeros”, relató.

“Hay que mantenerse positiva a que sí se puede lograr y si sacas el 100 eres súper inteligente y siempre ha sido así.Tiene un montón de dinero y sus papás siempre lo apoyaron y le pueden dar clases privadas y por eso ellos sí, por eso yo no”, dijo.

Ante esto, Katya indica que trató por los medios posibles de desvelarse para estudiar un día antes del examen, comer una sopa instantánea, ir a trabajar, y no asistir a los eventos familiares, para ver si tenía resultados, no obstante, no aprobó la materia.

Fue entonces Echazarreta que tomó la decisión de empezar a controlar las situaciones para tener un crecimiento, así como generar disciplina consigo misma. Fue entonces que pensó “como un científico”, y se impuso una rutina.

Tercer consejo, la disciplina que aplicó al final: “una semana antes, esto es lo que voy a hacer. Voy a comer bien,tres veces al día, saludable,no voy a tener aquí al profesor, me voy a sentar a comer. Voy a dormir ocho horas. Y si no termino la tarea, pero es hora de dormir, pues no terminé la tarea y ya.No voy a tomar tanto café, ni tanto Red Bull o Monster, esos eran mis favoritos [...] ¿Y qué creen? El próximo examen lo reprobé, ¿o no?”.

Para fortuna de Katya, comenzó a mejorar sus notas “porque mi cerebro está funcionando, porque mi cuerpo tiene lo que necesita para poder enfocarme y ya no necesitamos hacer todas esas cosas”.

Cuarto consejo, y con respecto a su aplicación para la NASA, la ingeniera compartió que se sintió con mucha inseguridad, y que muchas personas por esa razón, no se atreven a aplicar en lugares que producen mucha emoción, por el miedo al rechazo.

En ese sentido, admite que trató de vencer esos miedos y mandó su aplicación, la cual fue exitosa, aunque al principio no quería, ya que le iban a dar el puesto en el área de programación, cosa que no le agrada realizar.

Para fortuna de la astronauta, no fue así. Fue enviada al laboratorio de propulsión. “Yo creo que lentamente me fui dando cuenta que sí, [...](los ingenieros de la NASA) son personas que cometen errores, que toman decisiones, a veces va bien o mal, tienen que arreglar la situación, pero lo que siempre noté en las personas más exitosas, es que siempre te decían: no sé; me equivoqué, lo voy a arreglar”, recordó.

Quinto consejo, Katya notó que las personas que admitían sus errores y reparaban el daño, eran los que lograban las cosas más increíbles, "fue cuando le empecé a perder el miedo al no saber y al no entender”.

También comentó que “está bien tener todas estas emociones, lo que no está bien, es dejar que las emociones afecten las decisiones que tienes que tomar para arreglar la situación, si no te están ayudando en ese momento y no son necesarias”.

Sexto consejo, a raíz de su viaje al espacio, Katya compartió las nuevas perspectivas de vida que ahora tiene, como la ecológica: “una de las cosas que más me impactaron fue cuando regresé, platiqué con varios astronautas de la NASA y lo primero que me dijeron fue ¿viste la capa azul?, esa tan delgadita, que nos protege y nos ayuda todos los días y ni siquiera nos damos cuenta y ni le damos las gracias. Hacemos exactamente lo que no deberíamos hacer todos los días”, resaltó.

Finalmente, la visión del mundo que le dejó esta experiencia: “te pones a pensar y realmente no puedes pensar muy bien, eres como un bebé que está viendo el mundo por primera vez y no entiende lo que sucede, pero todo lo que está a tu alrededor [...] todos reaccionamos y aprendemos diferente y tenemos nuestros tiempos, [...] (ahora) queremos mostrarles que la ciencia no es algo incomprensible, no es algo lejano, no es algo frío, la hacen seres humanos como tú y como yo.

“Tenemos una historia que podemos lograr, que la ciencia, hoy que es el Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo,sea una herramienta para acercarnos a los fines más humanos”, concluyó.