Investiga IPN en mejorar el diagnóstico de gliobastoma con Inteligencia Artificial
Investiga IPN en mejorar el diagnóstico de gliobastoma con Inteligencia Artificial
• Viernes, 30 de octubre de 2026 •
Científicos del Instituto Politécnico Nacional (IPN) trabajan en la identificación de firmas genéticas, conjunto de genes involucrados en una patología, por medio de Inteligencia Artificial (IA), específicamente usan el algoritmo automático REFS para identificar estás firmas genéticas, los esfuerzos son para el glioblastoma o cáncer cerebral.
La investigadora de la Escuela Superior de Medicina (ESM), Marlet Themis Martínez Archundia, señaló que el glioblastoma es un cáncer difícil de detectar, la problemática es tener un diagnóstico real porque se confunde con otras patologías. En el caso de México no hay datos actualizados para el cáncer cerebral, la información que se tiene es de 1998, del siglo pasado, lo cual complica saber específicamente cómo están las cifras.
La científica del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) nivel II explicó que otra complicación que tiene este cáncer es el pronóstico, ya que tiene un aproximado máximo de cinco años desde su detección en los pacientes que la padecen porque es un cáncer muy agresivo.
Recordó que los mecanismos de migración son altamente invasivos para este tipo de cáncer y eso dificulta el tratamiento, por otro lado, los fármacos ya existentes han mostrado resistencia, entonces ha complicado mucho más el tratamiento “porque si bien hay fármacos que se administran para mejorar el pronóstico de los pacientes, hay una resistencia y eso complica muchísimo”, aseguró.
Este proyecto utiliza la IA para determinar firmas genéticas que puedan orientar a identificar biomarcadores (una biomolécula que sirve como parámetro o medir cualquier condición del organismo), lo que les servirá para orientarse y realizar un pronóstico más acertado en un futuro cercano con esta información.
La aplicación de técnicas de IA para este proyecto permitirá de una manera más rápida y eficiente estos biomarcadores, y con ello un diagnóstico mucho más preciso para los pacientes que padecen esta patología.
El glioblastoma surge a cualquier edad, pero ocurren con mayor frecuencia en los adultos mayores. Los síntomas de un paciente con gliobastoma dependen del lugar en que se desarrolla con en el lóbulo frontal, temporal, parietal u occipital, lo más comunes son dolor de cabeza, náuseas o vómito, confusión, disminución función cerebral, pérdida de la memoria, cambios de personalidad, irritabilidad, problemas de equilibrio, incontinencia urinaria, visión borrosa, visión doble o pérdida de la visión periférica, dificultades del hable y convulsiones en personas sin antecedentes de epilepsia. Lamentablemente no existe una cura para este padecimiento.
La ventaja de esos biomarcadores es que permiten evitar procedimientos invasivos (como la biopsia) y con las herramientas de la IA se obtiene información más concreta sin tener que llegar a los métodos invasivos.
La ingeniera bioquímica, dedicada en el área de la bioinformática estructural, comentó que se dedica a la aplicación de métodos computacionales para el estudio de proteínas de interés farmacológico. Recientemente su laboratorio de Diseño y Desarrollo de Nuevos Fármacos e Innovación Biotecnológica de la ESM está enfocado en investigar a la proteína TAC-1, y más recientemente la inclusión de técnicas de IA, esfuerzos encaminados hacia la medicina personalizada.
Este proyecto de Inteligencia Artificial es realizado 100 por ciento realizado por mexicanos se desarrolla en conjunto con la Universidad de Utrecht, en Países Bajos, con el doctor Alejandro López Rincón, y el neurocirujano Salvador Manrique Guzmán del Hospital Ángeles Lomas.
También tiene el apoyo de la Secretaría de Investigación y Posgrado (SIP) del IPN y de la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (SECTEI).
Actualmente trabajan una docena de científicos en este desarrollo tecnológico, principalmente son alumnos de doctorado, la doctora Martínez Archundia se apoya de los estudiantes de doctorado Luis Mario Sánchez Palestino, Leonardo Méndez Medina y Eridani Fuentes Aguilar.
“Llevamos un año y medio trabajando, es muy reciente, pero muy motivante. La gran ventaja es que buscamos estos enlaces científicos, tuvimos la fortuna de contar en este caso con los colegas de Utrecht y la parte clínica con médicos que aportan su conocimiento y la idea es poder llevarlo a la clínica en un futuro próximo, es nuestra meta a largo plazo”, detalló.
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IPN, epicentro de la Inteligencia Artificial en México
IPN, epicentro de la Inteligencia Artificial en México
• Lunes, 26 de octubre de 2026 •
La Inteligencia Artificial (IA) es un conjunto de tecnologías que permite a las computadoras aprender, razonar y realizar una variedad de tareas avanzadas, las cuales han tomado gran relevancia en distintos ámbitos de la vida y en los que el Instituto Politécnico Nacional (IPN) trabaja actualmente para impulsar el potencial de la IA en México y aprovechar las oportunidades que esta herramienta ofrece.
Es importante destacar que las principales líneas de investigación en IA en el país deben estimular el desarrollo tecnológico, el impacto social, la competitividad y la mejora de los procesos; en colaboración con el sector público, la academia y con la iniciativa privada impulsar una infraestructura de IA soberana en México.
En este contexto el pasado 23 de septiembre se realizaron las Jornadas IPN-UNIR (Universidad de la Rioja) donde la Inteligencia Artificial y la “Técnica al Servicio de la Patria” se unen con la finalidad de desarrollar proyectos clave de ciencia de frontera para beneficio de la humanidad. Para ejemplificar lo anterior, se presentarán algunos avances científicos de diversos centros de investigación y escuelas del Instituto Politécnico Nacional en donde se trabaja en tecnología propia, se forma talento y se aplica la IA en beneficio del sector público para el crecimiento económico del país.
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La carrera espacial estudiantil que nació en unas canchas de fútbol y ya busca conquistar Latinoamérica
La carrera espacial estudiantil que nació en unas canchas de fútbol y ya busca conquistar Latinoamérica
• Lunes, 19 de octubre de 2026 •
El Hidrochallenge IPN, un proyecto de cohetería experimental surgido en las instalaciones del Politécnico Nacional, celebra su quinta edición convertida en una plataforma de innovación regional que este año dio el salto al combustible sólido.
Lo que en 2019 comenzó como una propuesta modesta en las canchas de fútbol rápido ubicadas detrás de la Escuela Superior de Cómputo (ESCOM) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), es hoy uno de los hitos tecnológicos de la educación superior en el país. El Hidrochallenge IPN 2026 concluyó su quinta edición tras reunir a cientos de estudiantes, académicos, autoridades locales y expertos internacionales en las instalaciones del Centro de Innovación e Integración de Tecnologías Avanzadas (CIITA) en San José Chiapa, Puebla.
Organizado por el IPN a través del Centro de Desarrollo Aeroespacial (CDA), el certamen busca desmitificar la ingeniería espacial entre la juventud. El Dr. Jhonatan Eulopa, Coordinador de Fomento a la Empresa e Industria Nacional del CDA y fundador del proyecto, recuerda los inicios del certamen: “En un principio la idea era trabajar con combustible sólido, pero no contábamos con el apoyo, la infraestructura ni el lugar adecuado. Era una aventura. Por eso decidimos empezar gradualmente con botellas de agua y aire comprimido”.
Siete años después del primer lanzamiento, la competencia dio un giro significativo. Por primera vez en su historia, el certamen incorporó formalmente la categoría de cohetes propulsados por combustible sólido, un hito que transformó por completo la logística de seguridad y la complejidad técnica del evento.
De botellas recicladas a metodologías de la NASA
A pesar del componente vistoso de los despegues, el Hidrochallenge no es únicamente un concurso de distancia o altitud. El núcleo del programa radica en el desarrollo de "cargas útiles": sistemas electrónicos complejos instalados dentro de la estructura de los cohetes destinados a resolver problemas reales de exploración espacial y monitoreo ambiental.
“Nos enfocamos en simular misiones reales”, explica el Dr. Eulopa. “Desde medir la humedad, la temperatura o las partículas de polvo, hasta transmitir video en tiempo real a una computadora en tierra mediante telemetría. Queremos que los jóvenes vean que la tecnología aeroespacial es alcanzable y que se puede hacer ingeniería de alto nivel iniciando con un proyecto de botellas de agua”.
Para lograr su inscripción, los equipos deben someterse a exigentes revisiones técnicas estructuradas bajo los estándares que utiliza la Administración Nacional Aeronáutica y del Espacio (NASA) de Estados Unidos como el PDR (Preliminary Design Review) que es una revisión del diseño preliminar que incluye ecuaciones, diagramas de circuitos, simulación en software especializado y modelado, después se hace un CDR (Critical Design Review), es decir una evaluación final donde el jurado examina la viabilidad del ensamblaje, la integridad de la estructura y la efectividad de los sistemas de recuperación por paracaídas.
De los 154 equipos inscritos en la edición de 2026, solo 45 superaron las evaluaciones teóricas iniciales, y finalmente 35 obtuvieron la autorización técnica para realizar lanzamientos en el campo de pruebas de Puebla, un predio de más de 1,000 hectáreas cedido con el respaldo de las autoridades locales.
Un trabajo en red: de la Fuerza Espacial a la colaboración latinoamericana
El crecimiento del certamen ha demandado una sólida red de alianzas institucionales. Durante los tres días de actividades, el evento concentró a más de 800 asistentes entre competidores y visitantes, así como a un cuerpo de evaluación integrado por 35 especialistas del propio Politécnico Nacional.
La jornada inaugural contó con la presencia de representantes de dependencias gubernamentales como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), la Secretaría de Marina, la Fuerza Aérea Mexicana y la Fuerza Espacial de México, además de directivos del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Puebla, la Agencia de Transformación Digital y empresas del sector como Satélites de México (MEXSAT). A nivel internacional, el foro recibió ponencias como la impartida por el Ingeniero Javier Ocasio Pérez, Gerente de integración y pruebas en el Goddard Space Flight Center de la NASA, y del Doctor Ait Si Said Ahmed Jefe del Depto. de Aplicaciones Espaciales y Miembro Del Consejo Científico de la Algerian Space Agency, por mencionar algunos.
Esta proyección ha permitido que el modelo de competencia trascienda las fronteras mexicanas. A través de esquemas de coautoría institucionales, el Politécnico Nacional ha establecido capítulos locales en Colombia y Costa Rica, mientras que Guatemala y República Dominicana se encuentran en proceso de integración. La estrategia imita el esquema del automovilismo de alta competición: las sedes locales organizan eliminatorias internas y los tres mejores equipos obtienen pase directo a la fase final en México.
“En el caso de Ecuador, debido a complicaciones con el visado de los participantes, los lanzamientos se realizaron de forma remota y supervisada en línea”, detalla Eulopa. ”El objetivo es consolidar una red de talento regional”.
La superación de la brecha de género y nivel académico
Uno de los requisitos de la convocatoria establece que todos los equipos deben integrarse de manera mixta, garantizando la participación de mujeres en roles técnicos y directivos. Asimismo, el comité organizador eliminó la barrera entre niveles educativos, permitiendo que estudiantes de bachillerato compitan en igualdad de condiciones contra alumnos de licenciatura y posgrado.
En la categoría de combustible sólido, una de las más complejas de la edición, el equipo Fénix IPN, integrado por estudiantes del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos (CECYT) N.º 17 del estado de Guanajuato, logró posicionarse en el tercer lugar general, compitiendo directamente con representaciones universitarias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del propio Politécnico.
“Antes separábamos los niveles educativos, pero nos dimos cuenta de que la capacidad no depende de la edad”, señala el fundador del proyecto. “Los alumnos de preparatoria nos demuestran cada año que pueden resolver problemas técnicos de alta complejidad”.
Los ganadores de este certamen fueron los siguientes equipos: en primer lugar, en la categoría de Cohetes Hidropropulsados (Agua y Aire Comprimido), Maverick de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla; en segundo lugar, Ignus; de la Universidad Anáhuac Puebla; en tercer lugar, Delphinus, del Instituto de Estudios Superiores de Tamaulipas.
En la segunda categoría, Cohetes de Combustible Sólido, en primer lugar, Manz, de la Escuela Superior de Ingeniería Química e Industrias Extractivas del IPN en la CDMX; en segundo, Rocket Legacy, de la Escuela Nacional de Estudios Superiores Juriquilla, Querétaro, de la Universidad Nacional Autónoma de México y como ya se mencionó en tercer lugar el CECyT 17 del IPN.
Hacia motores híbridos y cargas de mayor tecnología
Tras el éxito de la edición 2026, el Centro de Desarrollo Aeroespacial proyecta una expansión continua. Los planes a mediano plazo prevén la conservación de las categorías de hidropropulsión por su valor formativo inicial, mientras se introducen de forma progresiva motores híbridos de propulsor líquido y sólido para alcanzar mayores altitudes.
“El plan es no detenernos”, concluye el Dr. Jhonatan Eulopa. “Buscamos que los participantes propongan soluciones tecnológicas cada vez más robustas. El futuro del proyecto está en seguir demostrando que la ingeniería de frontera también se construye en las aulas públicas de nuestro país”.
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Innovación, Redes y el Desafío de la Inteligencia Artificial en el IPN
Innovación, Redes y el Desafío de la Inteligencia Artificial en el IPN
• Martes, 8 de septiembre de 2026 •
La educación técnica y científica en México no sólo se construye en las aulas; se fundamenta en un análisis riguroso de sus propios procesos. En el Instituto Politécnico Nacional (IPN) la investigación educativa se ha consolidado como una disciplina crítica que busca transformar la práctica docente a través de la innovación y el diagnóstico profundo.
Para la investigadora del Centro de Investigaciones Económicas, Administrativas y Sociales (Ciecas), Esperanza Lozoya Meza, el objetivo es profesionalizar la formación de investigadores para elevar la calidad educativa del país.
Uno de los pilares del trabajo realizado en el Ciecas es la línea de la investigación educativa. Este campo no se limita a observar la enseñanza, sino que analiza cómo se genera el conocimiento, quiénes lo producen y bajo qué condiciones. La innovación aquí reside en la aplicación de un enfoque humanista que reconoce al investigador como un sujeto con un "currículum oculto" —experiencias personales, temores y antecedentes— que influye directamente en su objeto de estudio.
La doctora Lozoya Meza sostiene que para innovar en educación es imperativo entender el proceso de formación. "El investigador se hace investigando", afirma, pero este camino requiere un acompañamiento que transforme la incertidumbre del estudiante de posgrado en una capacidad crítica para generar soluciones a los problemas educativos contemporáneos.
La innovación educativa hoy es imposible desde el aislamiento. El IPN ha fortalecido este rubro mediante la creación y consolidación de la Red de Innovación e Investigación Educativas (RIIED) del IPN, un espacio estratégico que permite a los académicos de distintas unidades compartir metodologías y hallazgos. Esta red funciona como un laboratorio de ideas donde se articulan los esfuerzos institucionales, permite que el conocimiento generado en el Ciecas tenga eco en otros centros y escuelas del Instituto.
Esta red se vincula con organismos nacionales como el Consejo Mexicano de Investigación Educativa (Comie) y la Red Mexicana de Investigadores de la Investigación Educativa (RedMIIE). El resultado de esta colaboración es la creación de los "estados de conocimiento": diagnósticos exhaustivos que valoran una década de producción científica en áreas como el currículum, la ética, la filosofía y el uso de las tecnologías. Estos documentos permiten saber dónde está parada la educación en México y hacia dónde deben dirigirse las nuevas políticas de innovación.
INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y NUEVOS MODELOS
No se puede ignorar el desafío más disruptivo de la actualidad: la Inteligencia Artificial (IA). Lozoya Meza advierte que la IA ha impuesto una velocidad de cambio sin precedentes. La investigación educativa en el Ciecas responde a este fenómeno para analizar cómo la IA transforma el vínculo pedagógico y la producción de textos académicos.
La innovación no consiste solo en adoptar la herramienta, sino en investigar qué sucede con el docente y el alumno cuando la tecnología calculaba el aprendizaje. En un modelo educativo basado en competencias como el del IPN, la investigación educativa se vuelve el faro que guía la integración de estas tecnologías, por lo que se asegura que la formación no pierda su esencia humana y crítica frente a la automatización.
La apuesta del Ciecas y de diversas investigadoras es clara: la innovación educativa debe ser permanente y estar basada en evidencias. Al documentar y visibilizar la labor de quienes investigan la educación dentro del Politécnico —se destaca recientemente el papel de las mujeres en este campo—, se fomenta una cultura de profesionalización que trasciende la simple técnica.
Investigar la educación es un acto de compromiso social. A través de diagnósticos precisos, el fortalecimiento de la RIIED del IPN y la adaptación crítica a los cambios tecnológicos, el Ciecas reafirma su papel como una unidad de vanguardia dedicada a comprender y mejorar el futuro de la educación en México.
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IPN desarrolla un robot capaz de identificar y recolectar tomates
IPN desarrolla un robot capaz de identificar y recolectar tomates
• Miércoles, 2 de septiembre de 2026 •
La agricultura mexicana enfrenta desafíos crecientes por falta de mano de obra, altos costos de producción y la necesidad de tecnificar los procesos, ante esta situación, los investigadores Abril Valeria Uriarte Arcea y Gerardo Antonio Álvarez Hernández del Instituto Politécnico Nacional (IPN), trabajan en el desarrollo de un sistema de visión artificial para un futuro robot recolector de tomates.
La investigación del Centro de Innovación y Desarrollo Tecnológico en Cómputo (Cidetec) busca que un robot sea capaz de detectar frutos, identificar su estado de madurez y estimar su distancia con alta precisión, un reto científico que podría transformar la productividad agrícola en invernaderos.
INNOVACIÓN TECNOLÓGICA AL SERVICIO DEL CAMPO
El Cidetec, explica la doctora Uriarte Arcea, es un centro enfocado en el desarrollo de tecnologías avanzadas. Actualmente cuenta con cuatro programas de posgrado: dos maestrías: Tecnología de Cómputo e Inteligencia Artificial y Ciencia de Datos y dos doctorados, en Inteligencia Artificial y Ciencia de Datos, y en Robótica y Mecatrónica.
Esa diversidad académica permite integrar áreas de computación inteligente, mecatrónica, realidad virtual y realidad aumentada, lo que crea el escenario ideal para proyectos multidisciplinarios como un robot recolector de tomates. En particular, el área de visión por computadora, una de las líneas fuertes del centro, es la base del sistema que busca replicar una tarea tan cotidiana para un humano como identificar un tomate maduro, pero compleja para un robot.
UN ROBOT PARA COSECHAR TOMATES
El tomate es uno de los cultivos más importantes en México. Su valor económico y la demanda internacional han motivado a productores y académicos a explorar tecnologías que faciliten la cosecha, una etapa que requiere precisión y mano de obra especializada.
Actualmente, asegura Abril Valeria, varios países utilizan cámaras de profundidad o sistemas robotizados, pero estos equipos suelen ser costosos. El objetivo del IPN es desarrollar un modelo eficiente que funcione con cámaras monoculares, simples y económicas, capaces de inferir información tridimensional mediante redes neuronales.
“La detección de madurez y la estimación de distancia son pasos esenciales antes de que un robot pueda cortar el fruto sin dañarlo. Para un humano la tarea es intuitiva, basta estirar la mano y calcular visualmente dónde está el tomate. Para un robot, en cambio, implica complejos cálculos y modelos matemáticos”, detalló.
DE UN INTERÉS FAMILIAR A UNA INVESTIGACIÓN DOCTORAL
En el caso de Gerardo Antonio, la motivación nació mucho antes de llegar al Cidetec. Su familia se dedica a la agricultura y él estudió la carrera técnica de agropecuario antes de convertirse en ingeniero. Esa combinación del campo y la tecnología lo llevó a interesarse en soluciones que faciliten el trabajo de los productores.
“Cuando entré al Cidetec pude finalmente correlacionar esas dos cosas: la electrónica y la agricultura”, comentó. Ese interés se transformó primero en su tesis de maestría, enfocada en la detección del estado de madurez del tomate, y ahora continúa con su investigación doctoral, centrada en la estimación de distancia.
UN PROCESO QUE COMIENZA CON MILES DE FOTOGRAFÍAS
Una de las fases más laboriosas del proyecto ha sido la recopilación y etiquetado de imágenes. Para entrenar un modelo de inteligencia artificial se requiere una base de datos donde cada fotografía esté marcada o “etiquetada”, indicando dónde está el tomate y en qué estado de maduración se encuentra.
Gerardo recuerda entre risas que sus compañeros bromeaban con su “fanatismo por los tomates”, pues pasaba horas frente al monitor dibujando cuadros sobre cada fruto dentro de cada imagen. Este paso es indispensable: sin datos etiquetados, ningún modelo podría aprender.
Además, es necesario que la clasificación corresponda a la Norma Mexicana de estados de maduración del tomate, ya que cada país maneja diferentes criterios cromáticos y físicos para determinar cuándo un fruto está listo para cosecharse.
YOLO: LA RED NEURONAL DETRÁS DEL DETECTOR
Para la detección del tomate y su madurez utilizan un modelo de aprendizaje profundo basado en la arquitectura You Only Look Once (YOLO), una red neuronal ampliamente usada en tareas de detección de objetos en tiempo real. Aunque el modelo original viene preestablecido en bibliotecas de Python, puede ajustarse para adaptarse a condiciones específicas, como el tamaño del tomate o la iluminación propia de un invernadero.
La profesora Uriarte dijo que las redes neuronales funcionan mediante matrices de pesos que simulan la activación de neuronas. “Si una imagen corresponde a un tomate verde, se activa determinado conjunto de conexiones; si corresponde a uno maduro, se activan otras”, dijo. Con miles de ejemplos, la red aprende a distinguir patrones de color, forma y textura y a reducir su margen de error.
EL RETO ES LA ESTIMACIÓN DE DISTANCIA
Tras lograr un modelo capaz de detectar tomates y clasificar su madurez, el equipo pasó a la siguiente etapa: estimar la distancia del fruto respecto a la cámara. Esto es crucial, pues un error de milímetros puede ser insignificante en una toronja, pero crítico en un tomate cherry, cuya dimensión es muy pequeña.
Precisamente por su tamaño, el tomate cherry representa un desafío. Aunque el modelo ya es capaz de calcular la distancia, aún presenta incertidumbre que debe ser reducida antes de integrarlo en un robot real.
Durante una estancia en España, Gerardo tuvo acceso a un invernadero experimental equipado con tecnologías de agricultura avanzada. “Allí pude obtener imágenes de alta calidad utilizando cámaras de profundidad, lo que permitió enriquecer la base de datos y mejorar el entrenamiento del modelo para que, con una sola imagen, pueda inferir distancia con mayor precisión”, explicó.
HACIA UN ROBOT RECOLECTOR FUNCIONAL
La meta inmediata es disminuir el margen de error del estimador de distancia para integrarlo con el modelo general que proporcionará la posición real del tomate en un espacio tridimensional.
Una vez que se resuelva esa etapa, el siguiente paso sería montar la cámara y el sistema de visión en un robot físico. Sin embargo, esta fase requiere recursos adicionales que probablemente formen parte de un proyecto posterior, debido a su complejidad y costo.
A largo plazo, el sistema podría adaptarse fácilmente a tomates más grandes, como las variedades en México, lo que incluso facilitaría la detección y reduciría los problemas de precisión.
AGRICULTURA MÁS INTELIGENTE
Aunque el robot recolector aún no está terminado, el avance del IPN es significativo porque han logrado que un modelo detecte tomates, identifique su madurez mediante la Norma Mexicana y comience a estimar distancias utilizando solo cámaras económicas.
El proyecto podría convertirse en una herramienta clave para modernizar la agricultura en México, reducir costos de mano de obra, aumentar la eficiencia en invernaderos y contribuir a una producción más sustentable.
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Politécnico explica por qué los vegetales albergan al parásito Cyclospora
Politécnico explica por qué los vegetales albergan al parásito Cyclospora
• Lunes, 24 de agosto de 2026 •
Un brote de Cyclospora cayetanensis encendió las alertas sanitarias en Estados Unidos durante el verano de 2026, luego de provocar miles de infecciones, cientos de hospitalizaciones y dos muertes.
El origen preciso de la contaminación continúa bajo investigación y, hasta ahora, las pruebas reportadas por las autoridades no han confirmado directamente al parásito en una muestra de lechuga iceberg.
Mientras las autoridades estadunidenses mantienen abierta la investigación, la Agencia Informativa Conversus (AIC) entrevistó al investigador del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Alberto Antonio Campos, quien desde su experiencia académica en protozoarios, explica las características que permiten a este diminuto parásito viajar del agua a una hortaliza, alojarse entre los pliegues de sus hojas y resistir algunos métodos domésticos de desinfección.
PARÁSITO QUE NECESITA TIEMPO PARA VOLVERSE PELIGROSO
Para entender el brote hay que comenzar por algo que no se ve. Cyclospora cayetanensis es un parásito microscópico que infecta el intestino humano y provoca ciclosporiasis, una enfermedad cuyo síntoma característico es diarrea acuosa, acompañada en algunos pacientes de pérdida de apetito, cólicos, distensión abdominal, náuseas y fatiga.
Antonio Campos, de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB), explicó que el parásito produce ooquistes, pequeñas estructuras esféricas de alrededor de 7 a 10 micrómetros que funcionan como una especie de cápsula protectora, lo que permite resistir fuera del cuerpo hasta encontrar las condiciones necesarias para continuar su ciclo. El detalle crucial es que, cuando una persona infectada los expulsa mediante las heces, todavía no pueden infectar inmediatamente a alguien más.
“La forma de resistencia no sale madura en las heces. Si agarro ooquistes de las heces, no me voy a infectar porque no están esporulados, no están maduros”, detalló el científico del departamento de Parasitología de la ENCB.
Para convertirse en infecciosos necesitan permanecer en el ambiente durante una o dos semanas, dependiendo de las condiciones. Esa pausa cambia la dinámica de transmisión: Cyclospora no suele pasar directamente de una persona a otra. El problema comienza cuando esas cápsulas maduran en el ambiente y alcanzan el agua y, posteriormente, los alimentos.
Sobre esa ruta de transmisión, el investigador añadió que “básicamente todo va a parar a cuerpos de agua que luego se utilizan, sobre todo, para el riego de hortalizas. Generalmente nos vamos a infectar comiendo ooquistes esporulados o maduros por alimentos o agua”.
Ese intervalo también ayuda a explicar por qué reconstruir un brote es complicado. Entre la contaminación, la maduración del parásito, el consumo del alimento y la aparición de síntomas pueden transcurrir varios días. El Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) señala que la enfermedad suele manifestarse alrededor de una semana después de la infección, aunque puede hacerlo desde dos días hasta dos semanas.
LOS VEGETALES PUEDEN CONVERTIRSE EN UNA TRAMPA MICROSCÓPICA
¿Por qué una lechuga puede representar un reto mayor que otras frutas y verduras? La respuesta está, literalmente, en su estructura externa.
A simple vista una hoja puede parecer relativamente lisa. Vista a escala microscópica se transforma en un paisaje de cavidades, pliegues, depresiones, nervaduras y pequeños poros naturales llamados estomas. Para un parásito que mide apenas unas cuantas micras, estas estructuras pueden funcionar como refugios.
El profesor politécnico lo comparó con lavar un jitomate. “Sería más fácil lavar un jitomate, aunque también tiene microestructuras como una lechuga o un cilantro”.
Antonio Campos, junto con otros investigadores de la ENCB, y en colaboración con la Universidad de Arkansas, estudiaron precisamente qué ocurre cuando estructuras resistentes de protozoarios llegan a frutas y verduras.
El trabajo, titulado Surface ultrastructure and lodging of Entamoeba histolytica and Giardia lamblia cysts on fruits and vegetables, fue publicado a inicios de este año en Acta Tropica, revista científica internacional especializada en enfermedades infecciosas, salud humana y animal y ciencias biomédicas.
Aunque el estudio no analizó Cyclospora, sí analizó quistes de Entamoeba histolytica y Giardia lamblia, dos protozoarios intestinales capaces de provocar amebiasis y giardiasis. En este caso, los quistes son la fase microscópica resistente que protege al parásito mientras permanece fuera de su hospedero.
Con el uso de la microscopía electrónica de barrido, una técnica que permite observar superficies con un nivel de detalle imposible para el ojo humano, los investigadores analizaron fresa, cilantro, tomate y lechuga para comprobar si su propia arquitectura podía favorecer que estos quistes quedaran atrapados.
MIRAR UNA ENSALADA DE OTRA MANERA
En las fresas, los quistes aparecieron dentro de las cavidades alrededor de las semillas; en el cilantro, en depresiones de su superficie; y en el tomate, dentro de pequeños hundimientos superficiales.
En el caso de la lechuga, las hojas externas e intermedias presentaron alrededor de 10 a 12 cavidades por cada 100 micrómetros cuadrados, mientras que en las hojas internas la densidad aumentó hasta 14 a 18 cavidades en esa misma superficie diminuta.
Como resume el propio artículo, “las superficies vegetales presentan distintas irregularidades”, capaces de proporcionar espacios protegidos para la retención de estas estructuras parasitarias.
Aunque el estudio no permite afirmar que Cyclospora cayetanensis se comporte exactamente de la misma manera que Entamoeba o Giardia, sí aporta la pista de que la superficie de un alimento no es un espacio plano y las estructuras microscópicas de los vegetales pueden dificultar el desprendimiento de estos parásitos.
Esto coincide con lo que el equipo del parasitólogo observó durante la investigación. “La lechuga era la que más albergaba quistes por área. Tiene tantas irregularidades, venas y cavidades que físicamente se hace muy difícil quitarlos sin dañar la hoja”, afirmó.
El problema, entonces, no es simplemente que una verdura esté “sucia”. La propia geometría microscópica del alimento puede convertirse en refugio para un parásito.
¿LAVAR Y DESINFECTAR UNA LECHUGA ELIMINA CYCLOSPORA?
Lavar frutas y verduras sigue siendo una práctica indispensable para reducir riesgos microbiológicos, pero frente a Cyclospora existe una limitación importante. El lavado no garantiza retirar todos los ooquistes adheridos a una superficie.
El CDC recomiendan lavar cuidadosamente los productos frescos bajo agua corriente, pero advierten que esto no asegura la eliminación completa del parásito. La cocción a una temperatura de al menos 70 °C sí puede destruirlo.
Eso representa un dilema evidente en los vegetales que normalmente consumimos crudos, en especial la lechuga.
Antonio Campos advirtió que “por más que utilicemos desinfectante o cloro, probablemente estás quitando una parte; lavando con métodos mecánicos estás quitando otra. Pero puede quedar un remanente de ooquistes”.
Los resultados de la investigación apuntan a que la prevención debe pensarse más allá del lavado doméstico. A partir de esas observaciones, los autores plantean la importancia de mejorar el manejo agrícola, el procesamiento de los alimentos y la educación de los consumidores.
Aseguró que, cuando sea posible, pelar una fruta, lavar cuidadosamente los alimentos o cocinarlos puede disminuir el riesgo. La dificultad aparece con productos como la lechuga, donde la superficie que intentamos limpiar es precisamente la que vamos a comer.
Por eso, el control de Cyclospora no puede recaer exclusivamente en la cocina del consumidor. Comienza desde el agua de riego de calidad sanitaria adecuada, control de contaminación fecal en los cultivos, buenas prácticas durante la cosecha y el procesamiento, limpieza de equipos y prevención de contaminación cruzada.
UN BROTE QUE OBLIGÓ A MIRAR TODA LA CADENA ALIMENTARIA
Durante la investigación epidemiológica, las autoridades de Estados Unidos siguieron distintas rutas de exposición y trazabilidad. En julio de 2026, Taylor Farms de México retiró voluntariamente del mercado estadunidense lechuga iceberg procedente del centro de México después de que la investigación epidemiológica llegara en ese producto. Sin embargo, para el 5 de agosto el brote ya sumaba más de seis mil casos en 15 estados, cientos de hospitalizaciones y dos muertes, mientras el origen preciso seguía sin confirmarse mediante una muestra positiva del alimento.
Pero existe una precisión fundamental entre un vínculo epidemiológico que no equivale a haber encontrado físicamente al parásito en una muestra de lechuga.
A esto se suma que la muestra inicialmente considerada positiva fue revisada por especialistas de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) y reclasificada como un falso positivo.
La agencia aclaró que esto no modificaba la evidencia epidemiológica ni la trazabilidad que sustentaban el retiro del producto, pero confirmó que hasta ese momento no existía una muestra de producto positiva para Cyclospora.
Esa diferencia ayuda a explicar por qué la seguridad alimentaria debe mirar toda la cadena. Para el científico politécnico cobra relevancia el Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (APPCC), un sistema preventivo que identifica dónde podría introducirse un riesgo durante la producción y establece controles antes de que el alimento llegue al consumidor.
En un cultivo significa vigilar desde el agua de riego hasta el lavado, manipulación, almacenamiento, transporte y distribución.
En México, Cyclospora también fue objeto de acciones de vigilancia durante este periodo, aunque los resultados disponibles requieren una lectura distinta.
El 11 de agosto de 2026, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) informó que las muestras tomadas en 16 hoteles de la Riviera Maya resultaron negativas a Cyclospora cayetanensis.
La alerta de vigilancia se activó tras un aviso de viaje de Reino Unido por casos registrados entre personas con antecedentes de estancia en esos establecimientos.
Así, los dos escenarios muestran niveles distintos de evidencia. En Estados Unidos la investigación epidemiológica y de trazabilidad llevó al retiro precautorio de lechuga iceberg, mientras que las muestras analizadas posteriormente no confirmaron directamente Cyclospora en el producto. En México, las verificaciones reportadas por la Cofepris en la Riviera Maya también resultaron negativas.
En el mismo contexto también se debe mencionar un cambio en la vigilancia estadunidense.
Desde el 1 de julio de 2025, FoodNet —la red de vigilancia activa de enfermedades transmitidas por alimentos coordinada por los CDC— hizo opcional el seguimiento de Cyclospora y otros cinco patógenos. Los CDC explicaron que el ajuste buscaba priorizar recursos, en medio de restricciones presupuestarias y de personal en salud pública.
En consecuencia, especialistas como el doctor Antonio Campos concuerda que perder una capa de vigilancia activa puede dificultar la detección temprana de tendencias. Aunque esto no significa que el cambio haya causado el brote ni que el parásito haya dejado de vigilarse por otros sistemas.
DE UNA CÁPSULA MICROSCÓPICA A UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA
La ciclosporiasis se manifiesta principalmente como un episodio gastrointestinal; la pérdida sostenida de líquidos puede producir deshidratación y la infección puede prolongarse en personas con el sistema inmunitario debilitado.
Sobre estos grupos de riesgo, Antonio Campos dijo que “estos parásitos se consideran oportunistas porque pueden afectar con mayor intensidad a personas con el sistema inmune debilitado”.
Cyclospora cayetanensis mide apenas unas micras, pero obliga a pensar la inocuidad alimentaria como una cadena completa: agua segura, buenas prácticas agrícolas, vigilancia sanitaria, trazabilidad, procesamiento adecuado y manejo responsable de los alimentos en casa.
El verdadero problema no comienza cuando aparece la diarrea. Puede haber empezado semanas antes, con una cápsula microscópica viajando en el agua hasta encontrar refugio entre un vegetal que terminará en nuestra comida.
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José de Jesús Rubio, el guardián del orden algorítmico y de la búsqueda de la estabilidad tecnológica
José de Jesús Rubio, el guardián del orden algorítmico y de la búsqueda de la estabilidad tecnológica
• Martes, 18 de agosto de 2026 •
En la cúspide de la investigación científica global, donde los datos se transforman en conocimiento y las máquinas en aprendices, el nombre de José de Jesús Rubio Ávila resuena con un peso específico. Clasificado en el ranking de Research.com y distinguido miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) Nivel 3, este catedrático de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME), Unidad Azcapotzalco del Instituto Politécnico Nacional (IPN) no solo observa el futuro, sino que lo estabiliza.
La trayectoria de Rubio Ávila está respaldada por 186 artículos, cuatro mil 290 citas y el liderazgo editorial en las revistas más influyentes del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE). El profesor politécnico ha dedicado su carrera a una meta que parece sencilla, pero es matemáticamente titánica: asegurar que la inteligencia artificial no pierda el juicio.
Para el doctor en Ciencias en Control Automático el corazón de la tecnología moderna reside en las redes neuronales, esos algoritmos que intentan emular la plasticidad del cerebro humano. Sin embargo, a diferencia de la biología, la computación requiere de un ancla. Su investigación más trascendental —y la que le ha otorgado un reconocimiento internacional— se centra en la estabilidad aplicada a los algoritmos de evolución. En un proceso donde las máquinas actualizan sus "pesos sinópticos" y su propia arquitectura para aprender, Rubio Ávila propone un rigor matemático que garantiza un comportamiento aceptable a través del tiempo. No basta con que una red aprenda; debe mantenerse estable para ser útil a la sociedad.
LA ELEGANCIA DEL CONTROL FRENTE AL CAOS
Si bien su labor académica es vasta, José de Jesús confiesa una predilección personal por la estimación y el rechazo de perturbaciones. En el mundo del control automático, una perturbación es una señal intrusa que desvía a un sistema de su objetivo. Desde 2016, el investigador trabaja en métodos para "conocer al enemigo" —estimar estas señales— y posteriormente atenuarlas. Actualmente integra optimizadores para localizar las ganancias ideales en los controladores y permitir que los sistemas alcancen su estado óptimo de funcionamiento.
Rubio ha implementado sus modelos para predecir el consumo eléctrico en regiones como Nueva Inglaterra y Panamá, permitiendo que las plantas generadoras operen con la precisión de un relojero, con la finalidad de evitar desgastes innecesarios y garantizar el suministro para los ciudadanos. Su visión humanista lo ha llevado al diagnóstico médico, donde utiliza algoritmos para clasificar la salud de pacientes mediante señales cardíacas y cerebrales e identificar anomalías que el ojo humano podría pasar por alto.
La labor de José de Jesús Rubio no se queda atrapada en el papel. Con nueve patentes concedidas, su ingenio ha transitado desde las energías limpias hasta la robótica avanzada. Entre sus contribuciones destacan un aerogenerador diseñado para el uso doméstico en casas habitación; un vehículo con sistemas de recuperación de energía; una grúa autoequilibrada; un brazo robótico capaz de aprender trayectorias trazadas por un dedo humano; una máquina clasificadora de frutas que utiliza una "nariz electrónica" para distinguir, mediante el aroma, el grado de madurez de los productos y organizarlos con ayuda de un brazo robótico.
EL RETO DE LA SOBERANÍA DE DATOS EN MÉXICO
A pesar de ser un referente mundial, Rubio Ávila señala una paradoja que frena el desarrollo nacional: la escasez de datos locales. Mientras sus alumnos "sufren" para obtener señales biológicas precisas mediante electrodos, la investigación en áreas como la red eléctrica mexicana se ve limitada por la falta de plataformas de datos abiertos. "Si nos dieran los datos de México, trabajaríamos con ellos con mucho gusto", señaló, evidenciando que la ciencia mexicana tiene el talento, pero a veces la faltan de herramientas para resolver sus propios problemas.
Como tutor de decenas de estudiantes de posgrado, José de Jesús Rubio Ávila enfatiza que la matemática no es una abstracción escolar, sino el lenguaje que expresa la realidad. Con dos libros publicados recientemente en la editorial Springer y el deseo de que sus patentes den vida a nuevas empresas, el científico del IPN sigue firme en su propósito: que la ciencia no sea solo una acumulación de citas, sino una fuerza que transforme y sirva a la sociedad.
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Alexander Gelbukh, el cartógrafo del lenguaje artificial
Alexander Gelbukh, el cartógrafo del lenguaje artificial
• Viernes, 14 de agosto de 2026 •
En el Centro de Investigación en Computación (CIC) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), el científico Alexander Gelbukh trabaja en uno de los desafíos más antiguos y fascinantes de la humanidad: enseñar a las máquinas no solo a hablar, sino a comprender el intrincado tejido del lenguaje humano.
El investigador politécnico es un referente en el mapa de la ciencia global. Recientemente distinguido en el ranking de Research.com como uno de los mejores científicos del mundo en su campo, y su presencia en el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) Nivel 3, confirma lo que sus pares internacionales ya saben: el CIC es un nodo vital para la Inteligencia Artificial (IA).
UN PUENTE ENTRE DOS MUNDOS: DE LA LÓGICA A LA SEMÁNTICA
La trayectoria de Alexander Gelbukh es una bitácora de constancia y curiosidad donde la IA es una herramienta para descifrar la complejidad de la comunicación humana. Su trabajo consiste en perfeccionar la lingüística computacional para que la IA logre superar la barrera de la ambigüedad y comprenda la comunicación humana a través de su significado semántico y su carga emocional.
Para el doctor Gelbukh el problema fundamental de la computación no es la velocidad, sino el significado. Durante décadas, la informática se basó en reglas rígidas, pero el habla humana es, por naturaleza, caótica y ambigua. "Una palabra puede significar diez cosas distintas dependiendo del contexto, del tono o de la intención", explica en su análisis sobre la complejidad lingüística.
La transición que Gelbukh describe en su trabajo marca un hito en la historia de la ciencia. Se ha pasado de una era en la que se programaba cada regla gramatical en el código —un esfuerzo hercúleo y a menudo infructuoso— a la era del Deep Learning o aprendizaje profundo. En este nuevo paradigma, las máquinas aprenden de la misma manera que lo hace un niño: por exposición y asociación.
Sin embargo, el profesor Alexander mantiene un enfoque crítico y humanista e insiste en que la "comprensión" de la máquina sigue siendo una simulación estadística muy avanzada.
El objetivo de su laboratorio no es solo crear autómatas que imiten el habla, sino desarrollar sistemas que ayuden a la humanidad a gestionar el conocimiento de forma más ética y eficiente. Desde el acceso inteligente a la información hasta la recuperación semántica, su trabajo busca que la tecnología actúe como un filtro clarificador en un mundo saturado de ruido informativo.
La inclusión de Alexander Gelbukh en el ranking de Research.com no es solo un logro personal, sino un reconocimiento al nivel de la investigación que se realiza en el IPN. En un panorama global donde la competencia por el talento es feroz, la permanencia y el liderazgo del científico politécnico en México subrayan la capacidad del país para generar ciencia de vanguardia.
El trabajo de Alexander nos recuerda que, aunque las máquinas operen con ceros y unos, la esencia de lo que procesan es profundamente humana. Este investigador de nivel mundial continúa escribiendo el código de un futuro donde la tecnología y el lenguaje caminan de la mano, con la precisión de un científico y con la visión de un humanista sabe que la verdadera inteligencia reside en la capacidad de conectar ideas, culturas y personas.
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ESFM explora el Universo cuántico a través de <i>Quantum Lab</i>
ESFM explora el Universo cuántico a través de <i>Quantum Lab</i>
• Jueves, 16 de julio de 2026 •
El Día Mundial de la Computación Cuántica se celebra el 14 de abril desde el año 2022, por una red global de científicas y científicos de diversas universidades en todo el mundo. El Día Mundial de la Cuántica es una celebración que promueve la comprensión pública de la ciencia y la tecnología cuántica en el planeta.
Por tal razón, desde el pasado 14 de abril de 2026, en la Escuela Superior de Física y Matemáticas (ESFM) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), arrancó funciones el laboratorio Quantum Lab, un nuevo territorio científico donde se trabaja entre las matemáticas, la Inteligencia Artificial y la Computación Cuántica.
Con este nuevo espacio de investigación, la ESFM abre otra puerta que estudia temas cuánticos junto con el Centro de Investigación y Desarrollo de Tecnología Digital (Citedi); la Unidad Profesional Interdisciplinaria en Ingeniería y Tecnologías Avanzadas (UPIITA) y el Centro de Investigación en Computación (CIC).
Este laboratorio multidisciplinario está dedicado al estudio y desarrollo del cómputo cuántico y sus aplicaciones, para unir las matemáticas, las ciencias de la computación y la física, con el propósito de construir conocimiento en la frontera tecnológica, y crear métodos desde cero y resolver problemas que la ingeniería tradicional no puede solucionar.
En entrevista para la Agencia Informativa Conversus (AIC), uno de los líderes del proyecto, el profesor de la ESFM Eliseo Sarmiento Rosales, informó que este nuevo laboratorio estudia cuatro grandes líneas de investigación. La primera es la Teoría de Códigos que se desarrolla por medio de la teoría algebraica de los códigos que protegen la información digital en cómo construirlos, cómo medir su robustez frente a errores y cómo extenderlos al mundo cuántico.
Es la línea fundacional del laboratorio con más de una década de publicaciones en revistas internacionales. “Diseñamos y analizamos esquemas que protegen la información, pieza clave para lograr cómputo cuántico tolerante a fallos”, agregó.
De acuerdo con el especialista en álgebra conmutativa aplicada a teoría de códigos y criptografía, la segunda línea es la criptografía poscuántica y distribución cuántica de claves donde diseñan y analizan protocolos criptográficos resistentes a ataques cuánticos para proteger las comunicaciones del futuro.
“Realizamos un trabajo que evalúa empíricamente la seguridad de los sistemas que implementan ML-KEM, que es el nuevo estándar de encapsulación de claves para proteger el intercambio de datos frente a futuras computadoras cuánticas”, dijo el investigador.
Cuando mandas información de tu tarjeta de crédito por la red, y no la roba nadie, se utiliza un algoritmo de criptografía que se basa en la dificultad de factorizar números enteros. El cómputo cuántico logró generar el Algoritmo de Shor, que puede factorizar esos enteros en forma rápida.
Para el miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) Nivel 2, la tercera línea es Machine Learning que desarrolla algoritmos de aprendizaje automático con fundamentos matemáticos avanzados para aplicarlos al procesamiento de señales.
Se espera que el siguiente año exploren modelos híbridos, redes neuronales cuánticas y algoritmos de optimización que aprovechan las ventajas del cómputo cuántico sobre los datos.
“La parte básica es Machine Learning, Deep Learning para ejecutar redes neuronales. Este semestre dimos un curso de álgebra lineal aplicada a Machine Learning y el objetivo era generar redes neuronales que puedan ayudarnos a mejorar casi cualquier proceso que tenga que ver con un diagnóstico, saber un pronóstico para tratar de atacar a través de una red neuronal”, señaló el científico politécnico.
El laboratorio cuenta con una estación de trabajo NVIDIA RTX 6000 Generación Ada dedicada al entrenamiento de redes neuronales. Está basada en la arquitectura de GPU NVIDIA Ada Lovelace, la RTX 6000 combina Núcleos RT de tercera generación, Núcleos Tensor de cuarta generación y Núcleos CUDA de próxima generación con 48GB de memoria gráfica para un rendimiento de renderizado, IA, gráficos y computación sin precedentes.
“La mandamos a hacer para nosotros, para nuestro requerimiento, que tiene que ver con el análisis para la tecnología poscuántica, y lo más importante, el entrenamiento de redes neuronales”, aseguró.
Por último, la cuarta línea es Cómputo Cuántico que trabaja en tres frentes: corrección de errores cuánticos, quantum machine learning y benchmarking de algoritmos cuánticos, el cual es un proceso estandarizado para medir el rendimiento a precisión y la robustez de los algoritmos que se ejecutan en procesadores cuánticos.
Usan simuladores como Qiskit, una plataforma de mayor rendimiento del mundo para la computación cuántica y la investigación de algoritmos, para verificar computacionalmente los resultados teóricos.
“Diseñamos algoritmos y circuitos cuánticos, simulación de sistemas y estudio del hardware. Trabajamos con los principios de superposición y entrelazamiento para resolver problemas fuera del alcance clásico”, aseguró Sarmiento Rosales.
También investigan diferentes modelos para hacer cúbits o qubits (bits cuánticos), que son la unidad básica de información en la computación cuántica para simular un átomo, “y ese es un desafío para nosotros, porque solo podemos hacer dos cosas: teoría y simulación”, agregó.
El laboratorio también está equipado por una robustez de profesores y líderes del proyecto como el doctor Egor Maximenko SNII Nivel 2. Especialista en análisis armónico; su conocimiento de la Transformada de Fourier Discreta fue la puerta de entrada del equipo a la Transformada Cuántica de Fourier. También está Dionisio Manuel Tun Molina, doctor en Mecánica Cuántica. Fue coordinador General de Desarrollo Industrial, Comercial y Competitividad en el Sector Espacial, y pionero del sector satelital en México y el doctor Oliver Fernando Cuate González SNII-C. Actualmente es el coordinador de la Maestría en Fisicomatemáticas de la ESFM. Es especialista en optimización multiobjetivo, frontera de Pareto y métodos de continuación para toma de decisiones.
RETOS CUÁNTICOS
Para el investigador politécnico, el reto del laboratorio es armar todo un proceso. ¿Cuál es todo el proceso? Tener gente desde el área básica que entiende los procesos, tan aplicados y complicados, para llegar a la parte más aplicada, que se pueda contactar a otras personas de otras áreas, que les interesa tu creación y se pueda aplicar, afirmó.
“El reto es tener investigadores de física, de cómputo, de matemáticas, de algoritmos, personas que les interese tantos temas para que puedas llegar a tener algún día un prototipo de un algoritmo. Es parte del desafío que tratamos de crear”, indicó.
SANGRE NUEVA CUÁNTICA
El laboratorio está conformado por jóvenes veinteañeros estudiantes de posgrado como José Alberto Guzmán; Juan Carlos Jiménez; Jusset Said Soto; David Zaleta; Leonardo Rivera Zacarías; Francisco Vidal; Víctor Hugo; Rodrigo Morales y José Alberto, alumnos de la maestría en Fisicomatemáticas y del doctorado en Fisicomatemáticas.
MOMENTUM QUANTUM
Con la finalidad de promover la comprensión pública de la ciencia, a partir del 20 de marzo no importa qué pase, hay una persona en Quantum Lab, en espera de alumnas y alumnos para que se unan a la comunidad cuántica. La ESFM invita a un espacio semanal para aprender, discutir y colaborar en temas de computación cuántica.
El objetivo es compartir ideas, resolver dudas y formar parte de una comunidad apasionada por la ciencia y la tecnología del futuro. La cita es todos los viernes de 13 a 14 horas, en el Laboratorio de Criptografía y Cómputo Cuántico, edificio Z, tercer piso, porque lo que importa no es tu nivel, sino tu curiosidad.
COMUNIDAD CUÁNTICA SE UNE
Además, entre otras acciones, los alumnos han tenido diferentes ciclos de conferencias en cómputo cuántico como ¿De dónde viene el qubit? de David Zaleta; otro tema como la estructura matemática del cómputo cuántico por Juan Carlos; el algoritmo de Grover: encontrando una aguja en un pajar cuántico de José Alberto Guzmán; implementación del algoritmo de Grover en hardware cuántico de Roberto Navarro, entropía de Información cuántica de potenciales hiperbólicos en la ecuación fraccionaria de Schrödinger por el doctor Raymundo Santana Carrillo del CIC y la codificación de datos en Inteligencia Artificial Cuántica en tareas de clasificación de Alejandro Monroy del CIC.
DIVULGACIÓN DE CÓMPUTO CUÁNTICO
Cuando el kernel cuántico deja de aprender: concentración exponencial y estrategias de mitigación por Claudia Zendejas-Morales; la criptografía en la era cuántica: Una perspectiva matemática. de Javier Andrés Orduz y la computación cuántica: de la investigación científica al mercado de alta tecnología del doctor Salvador Elías Venegas.
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IPN celebra 90 años con la visita de Barry Wilmore, astronauta de la NASA
IPN celebra 90 años con la visita de Barry Wilmore, astronauta de la NASA
• Viernes, 26 de junio de 2026 •
El Instituto Politécnico Nacional (IPN) cumple 90 años y el astronauta Barry Wilmore, de la National Aeronautics and Space Administration (NASA), visitó esta casa de estudios para acercar la ciencia y la tecnología aeroespacial a la comunidad politécnica y al público en general.
El encuentro inspiró y acercó el conocimiento del espacio a todas las personas y esto fue posible gracias a una alianza entre la Dirección de Difusión de Ciencia y Tecnología (DDiCyT) del IPN y la Embajada de Estados Unidos en México.
El auditorio de la Dirección de Servicios Empresariales y Transferencia Tecnológica (DSETT) registró lleno total, con más de 220 asistentes, quienes pudieron verlo de cerca, saludarlo, hacerle preguntas y tomarse fotografías con el astronauta. Además, a través de la transmisión en vivo se conectaron personas desde distintos puntos del país.
Son pocas las personas que han logrado salir del planeta Tierra y Barry Wilmore es una de ellas. La figura del astronauta suele parecer inalcanzable. Se les observa desde lejos, concentrados en misiones espaciales, realizando experimentos dentro de la Estación Espacial Internacional (EEI) y flotando en gravedad cero mientras contemplan el planeta desde el espacio.
Resulta profundamente impresionante e inspirador. Sin embargo, casi siempre se ve a través de una pantalla y a miles de kilómetros de distancia. Escuchar a un astronauta de cerca, hacerle preguntas o simplemente verlo cara a cara parece imposible.
La visita del astronauta estadunidense no solo celebró nueve décadas de historia del IPN, sino que reforzó uno de los principios que dieron origen a la institución: acercar el conocimiento científico y tecnológico a las nuevas generaciones.
Durante más de una hora, estudiantes y asistentes no solo escucharon historias sobre cohetes y estaciones espaciales; también fueron invitados a cuestionar, observar y maravillarse con la ciencia.
DE ESTAR ATRAPADO EN ÓRBITA A VISITAR EL IPN
Barry Wilmore, conocido como “Butch”, tiene 63 años de edad, para finales de año serán 64 y una trayectoria de 25 años como astronauta. Pero antes de llegar al espacio fue un niño que soñaba con volar, una idea que nunca abandonó.
Al terminar la universidad nació en él un fuerte sentimiento de patriotismo que lo llevó a enlistarse en la Marina de los Estados Unidos. Posteriormente ingresó a la academia de vuelo, donde aprendió los principios fundamentales de la aviación.
Su vida cambió cuando fue seleccionado por la NASA en el año 2000. Participó en diversas misiones espaciales y operaciones a bordo de la Estación Espacial Internacional, donde acumuló más de un año en el espacio y múltiples caminatas espaciales.
Una de sus misiones más mediáticas ocurrió en 2024 junto con la astronauta Sunita Williams. Ambos realizaron un vuelo de prueba tripulado en la nave Starliner de Boeing hacia la EEI, pero problemas técnicos impidieron su regreso inmediato a la Tierra y permanecieron varados en el espacio durante nueve meses.
EXPERIENCIAS Y REFLEXIONES SOBRE LA EXPLORACIÓN ESPACIAL
Durante la conferencia, el astronauta originario de Tennessee, habló sobre sus inicios profesionales y compartió material de sus vuelos como piloto y astronauta de la NASA. Hasta ahora, Butch acumula 464 días en el espacio.
Explicó cómo los ingenieros deben diseñar aeronaves y naves espaciales capaces de soportar ondas de choque, condiciones extremas durante el vuelo y el lanzamiento espacial.
Relató que un traje espacial cuesta alrededor de siete millones de dólares y que el cinturón con el taladro tiene un valor cercano a los dos millones de dólares, herramienta indispensable para los trabajos que realizan los astronautas fuera de la nave.
Wilmore describió la experiencia de realizar caminatas espaciales y pidió a los asistentes imaginar cómo se percibe la Tierra desde el vacío del espacio, orbitando el planeta cada 90 minutos a una velocidad superior a los ocho kilómetros por segundo.
Comentó que una de las preguntas que más le hacen es qué sintió la primera vez que llegó al espacio y que resulta indescriptible observar el mundo desde afuera. Él resumió toda esa experiencia, en una palabra: “humildad”.
Con frecuencia, relató, los niños le preguntan: “¿alguna vez ha visto un hoyo negro en el espacio?”. Y él responde: “espero que no”, al explicar que se trata de regiones con una gravedad tan intensa que incluso la luz no puede escapar.
LA CDMX VISTA DESDE LA ÓRBITA
Reveló sobre el lado trasero de la Luna y aclaró que es incorrecto llamarlo “lado oscuro”, porque esa parte también recibe luz solar. Destacó la importancia de las misiones Artemis para estudiar la otra cara de la Luna.
Wilmore habló sobre México y la impresión que le provocó observar la capital del país desde el espacio. “¿Cómo se ve la Ciudad de México desde el espacio? Se ve bien grande. O sea, es una ciudad muy grande. Y cuando llegamos aquí también vimos que está bien bonita, sobre todo de noche”, dijo.
El astronauta también compartió reflexiones sobre la inmensidad del planeta y la fragilidad de la vida humana vista desde el espacio. “Los astronautas desde la Luna literalmente podrían tomar la Tierra en sus manos. Los ocho mil millones de personas que somos”, aseguró.
Otro de los temas que abordó fue la protección natural del planeta frente a la radiación solar. Expuso que el primer satélite de exploración de Estados Unidos, desarrollado por James Van Allen, descubrió anillos magnéticos alrededor de la Tierra que desvían gran parte de la radiación nociva y protegen al planeta.
ENTRE LA CIENCIA Y LA FE
Durante la conferencia, Wilmore aludió la cercanía con la religión. Además de hablar de física, ciencia aeroespacial, ADN y radiación, el astronauta citó diversos versículos bíblicos y sobre la importancia de perseguir la excelencia.
“Si van a llevarse algo de esta plática, que sean dos cosas. Uno: Jesús es el Señor. Y él los invita a todos y cada uno de ustedes a perseguir la excelencia. No la perfección, sino la excelencia en todo su quehacer”, señaló.
El astronauta aseguró que las personas y los países pueden lograr grandes cosas si trabajan conjuntamente y que aún existen muchas cuestiones que la humanidad no termina de entender, pero la colaboración, el entendimiento y el trabajo en equipo son fundamentales para conseguirlo.
En un país donde el acceso a figuras de la exploración espacial suele limitarse a libros, documentales o redes sociales, la presencia de Wilmore en el Politécnico abrió un espacio para imaginar que la ciencia y la tecnología no son ajenas ni lejanas, sino caminos posibles para nuevas generaciones de estudiantes mexicanos.
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IPN trabaja para evitar la pérdida auditiva causada por medicamentos ototóxicos
IPN trabaja para evitar la pérdida auditiva causada por medicamentos ototóxicos
• Jueves, 4 de junio de 2026 •
El Instituto Politécnico Nacional (IPN) desarrolla un proyecto pionero para comprender, prevenir y eventualmente frenar los daños auditivos y de equilibrio ocasionados por fármacos como el cisplatino, la gentamicina o incluso analgésicos de uso cotidiano. Su meta es crear los primeros otoprotectores del país, que serán medicamentos capaces de mitigar o impedir el deterioro del sistema auditivo sin afectar la efectividad de los tratamientos médicos.
La pérdida auditiva inducida por medicamentos es un problema mucho más frecuente y grave de lo que la población imagina. De acuerdo con Claudia Guadalupe Benítez Cardoza, responsable del Laboratorio de Investigación Bioquímica de la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía (ENMH), existe una amplia desinformación respecto a los fármacos que pueden dañar el oído. “La gente no está informada sobre esto y el daño muchas veces es irreversible”, advirtió en entrevista para la Agencia Informativa Conversus (AIC).
LA OTOTOXICIDAD QUE NADIE VE (NI OYE)
Algunos de estos medicamentos son vitales como los antitumorales, antibióticos y antiinflamatorios. Las consecuencias van desde zumbidos, tinnitus y mareos hasta pérdidas auditivas permanentes. Para muchos pacientes, la afectación llega sin aviso: “no es algo que ocurre de un día para otro, es progresivo. Un día te das cuenta de que escuchas… pero ya no entiendes”, explicó la investigadora.
Esta problemática motivó a investigadores del IPN y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Iztapalapa, a unir fuerzas a través de la convocatoria de la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación de la Ciudad de México (SECTEI), para estudiar a profundidad los mecanismos de daño y por primera vez en México, buscar alternativas que protejan al oído sin interferir con los tratamientos médicos.
MEDICAMENTOS QUE SALVAN VIDAS, PERO DAÑAN EL OÍDO
Entre los fármacos más agresivos para la audición destaca el cisplatino, uno de los tratamientos más utilizados contra el cáncer. Su eficacia es indiscutible; sin embargo, en población infantil puede provocar hasta un 70% de pérdida auditiva. “Es un fármaco muy efectivo, pero muy dañino para el oído, especialmente en niños”, señaló la doctora Benítez.
Y no es el único, la investigadora mencionó antibióticos de uso hospitalario como la gentamicina y la kanamicina, pertenecientes al grupo de los aminoglucósidos. Cuando se usan en dosis altas o tratamientos prolongados, pueden dañar las células del oído interno y generar desequilibrios severos.
“Estos antibióticos pueden dañar tanto el sistema auditivo como el equilibrio si no se usan bajo control médico estricto”, detalló.
A esto se suman medicamentos que cualquier persona podría consumir sin receta como el ibuprofeno, aspirina, naproxeno, entre otros analgésicos que, bajo automedicación, pueden desencadenar síntomas de ototoxicidad.
Los signos de alerta incluyen zumbidos persistentes, sensación de oído tapado, pérdida gradual de la comprensión auditiva, mareos, vértigo y alteraciones en el equilibrio. “Es muy importante que, ante el mínimo síntoma, lo comuniquen a su médico. No hay que esperar a que sea más grave”, recomendó.
ASÍ ESCUCHA EL OÍDO HUMANO Y ASÍ SE DAÑA
Benítez Cardoza explicó con claridad pedagógica cómo funciona la audición: las ondas sonoras viajan desde el pabellón auricular hasta el tímpano, cuyas vibraciones se transfieren a los huesecillos que impulsan el movimiento de la endolinfa en la cóclea. Dentro de esta estructura, las células ciliadas, provistas de estereocilios, convierten la vibración en señales eléctricas que llegan al nervio auditivo.
Los medicamentos ototóxicos pueden romper estereocilios, dañar las células ciliadas o incluso matarlas. Si estas células mueren, no se regeneran y sin ellas, la señal sonora no llega al cerebro. “Si estas células se pierden, no vuelven a regenerarse. Ese es el gran problema”, enfatizó.
En el caso del equilibrio, el daño ocurre en los canales semicirculares, donde las células sensoriales permiten interpretar la posición y el movimiento de la cabeza. Cuando se destruyen, aparece el vértigo. “El paciente siente que todo gira, incluso acostado, es muy incapacitante”, indicó la experta.
LOS PRIMEROS OTOPROTECTORES MEXICANOS
La investigación se centra en comprender y frenar el daño en tres niveles: el primero es evitar el ingreso de los medicamentos ototóxicos a las células del oído. “La parte más difícil es bloquear la entrada del fármaco sin estrechar el paso de los iones necesarios para que la célula funcione”, aseguró la investigadora.
El segundo es combatir el estrés oxidativo. Una vez dentro, los medicamentos generan especies reactivas de oxígeno que deterioran la estructura celular. Los antioxidantes podrían reducir ese daño. “Estamos evaluando varios compuestos antioxidantes que podrían disminuir esta agresión”, comentó.
Y el tercero es evitar la muerte celular, la cual consiste en moléculas capaces de preservar la vida de las células afectadas. “Si evitamos que las células mueran, aunque hayan sido agredidas, podemos evitar que el paciente pierda la audición”, expuso.
Eventualmente, estas tres estrategias podrían combinarse en un solo producto, probablemente de uso tópico, para no interferir con los medicamentos sistémicos como el cisplatino.
DEL CÓMPUTO AL LABORATORIO
Aunque se trata de un proyecto reciente, los avances son significativos. La primera etapa consistió en un análisis computacional para identificar proteínas, rutas moleculares y posibles inhibidores que impidieran el daño. Hoy ya cuentan con varios candidatos prometedores.
“Primero lo analizamos por computadora. Ya tenemos varias moléculas que podrían funcionar y ahora estamos validándolas en cultivo celular”, reveló la científica politécnica.
El siguiente paso, en proceso, es realizar pruebas en cultivos celulares, especialmente células del oído y neuronas sensoriales. Si los resultados confirman la funcionalidad de los compuestos seleccionados, se avanzará hacia modelos animales, con estricto compromiso bioético.
Después de demostrar eficacia y seguridad se podrá iniciarse el largo camino regulatorio. “Ningún medicamento llega al mercado sin pasar por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). Es un proceso largo, pero necesario para garantizar seguridad”, indicó.
La doctora Benítez subrayó que actualmente no existe en el mercado ningún otoprotector, ningún fármaco que el médico pueda recetar junto con un tratamiento ototóxico para evitar o reducir el daño auditivo. “Sería la primera vez que se ofrezca algo así en México y cambiaría la vida de muchos pacientes”, confirmó.
LO QUE SIGUE PARA EL PROYECTO
Durante el próximo año, el equipo espera completar la fase celular, evaluar combinaciones de inhibidores y antioxidantes y definir los mejores candidatos para pruebas preclínicas. Si los resultados son positivos, México podría convertirse en uno de los primeros países en desarrollar un medicamento destinado específicamente a proteger la audición ante tratamientos médicos agresivos.
Además, la investigadora enfatizó la importancia de un cambio cultural. “Tenemos que dejar de automedicarnos y aprender a cuestionar los efectos secundarios. El oído también se cuida”, dijo.
La pérdida auditiva por medicamentos afecta al paciente en su calidad de vida, su capacidad de comunicarse, trabajar, estudiar y su bienestar emocional. Para el equipo de Claudia Guadalupe la meta es impedir que tratamientos necesarios terminen causando discapacidades evitables. Su trabajo representa un avance científico con impacto directo en la salud pública. “No queremos que los pacientes tengan que escoger entre curarse y perder la audición. La ciencia debe ofrecer soluciones más humanas”, aseveró.
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El proyecto que podría transformar el acceso al agua en México
El proyecto que podría transformar el acceso al agua en México
• Viernes, 29 de mayo de 2026 •
Captar lluvia para beber, el desarrollo del IPN para zonas urbano-rural del país
En la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería y Ciencias Sociales y Administrativas (UPIICSA) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Jesús Antonio Álvarez desarrolla un sistema de captación y purificación de agua de lluvia que busca ofrecer una alternativa real ante la crisis hídrica en México.
El proyecto, probado actualmente en una comunidad del Istmo de Tehuantepec, una región geográfica localizada entre los estados de Oaxaca y Veracruz en el Sureste del país, propone un modelo accesible, replicable y de impacto social, capaz de transformar el acceso al agua potable en zonas urbanas y rurales.
UN PROTOTIPO PARA TIEMPOS DE CRISIS
La falta de agua potable se ha convertido en uno de los desafíos estructurales más urgentes del país. Mientras grandes ciudades enfrentan cortes constantes, miles de familias en regiones remotas dependen de la compra de garrafones o de fuentes poco seguras para su abastecimiento.
Frente a esta problemática y como parte de la Red de Medio Ambiente (Rema) del IPN, el equipo del investigador Antonio Álvarez trabaja desde la academia para proponer soluciones tecnológicas accesibles. El experto en ingeniería industrial ha dirigido proyectos de monitoreo ambiental, conservación de especies y sensores para fauna; sin embargo, en los últimos años dirige su mirada a un recurso tan cotidiano como vital: la lluvia.
“La idea del proyecto es que estos sistemas puedan ser donados a diferentes familias, en distintos lugares, para que dejen de depender de garrafones y puedan consumir el agua que ellos mismos captan”, explicó.
El prototipo, registrado ante la Secretaría de Investigación y Posgrado (SIP) del IPN, es un Sistema de Captación de Agua de Lluvia (SCAL) diseñado para funcionar tanto en entornos urbanos como en zonas rurales o remotas. Su objetivo es doble: almacenar agua y hacerla potable a través de procesos de filtración y purificación de bajo costo.
ASÍ FUNCIONA EL SISTEMA DE CAPTACIÓN
El dispositivo desarrollado por investigadores de la UPIICSA, se apoya en elementos simples, pero estratégicos, que permiten transformar agua de lluvia en agua segura para consumo humano.
“Primero filtramos hojas y sólidos grandes, luego tenemos un sistema de carbón activado, aserrín, arena y piedras, que va eliminando impurezas y metales pesados”, detalló Jesús Antonio.
El proceso concluye con una lámpara ultravioleta encargada de desinfectar el agua y eliminar bacterias. El resultado esperado es agua potable que cumpla con la norma mexicana, aunque las mediciones finales están por realizarse. El sistema no opera de forma instantánea porque el agua debe atravesar cada etapa del circuito, lo cual requiere tiempo. Aun así, la eficiencia es prometedora. “En un día se puede llenar un tinaco completo, lo cual es suficiente para las necesidades básicas de una familia”, aseguró.
El dispositivo puede adaptarse a cualquier tinaco comercial y está diseñado para operar sin supervisión constante. En cada módulo se instala una estructura elevada que capta el agua directamente del techo o de una superficie recolectora.
DE ECATEPEC AL ISTMO
El proyecto comenzó en el municipio de Ecatepec, en el Estado de México, donde se realizó un monitoreo, aunque sin los resultados esperados debido a la baja precipitación en la zona. Por ello, el equipo tomó la decisión de trasladar el prototipo a regiones con lluvias más constantes.
La primera opción fue en el Pueblo Mágico de Tepoztlán, en el estado de Morelos, una zona con alta humedad; sin embargo, la prueba principal se lleva a cabo en Santa María Jalapa del Marqués, en el Istmo de Tehuantepec, en el estado de Oaxaca, región expuesta tanto a corrientes del Golfo como del Pacífico.
La elección no fue casual, “es una zona que tiene muchísima lluvia; ahí podemos ver todo el potencial del sistema”, reveló. Además del clima favorable, el proyecto recibió apoyo de las autoridades locales, que facilitaron un área protegida para resguardar el equipo. “Es un pueblo de usos y costumbres, y el municipio nos dio todas las facilidades para que el sistema estuviera seguro”, dijo.
En esa región, algunas comunidades se encuentran alejadas del centro urbano, por lo que dependen de recorridos largos y costosos para acceder al agua. Por eso, si el prototipo demuestra su eficiencia, podría convertirse en una herramienta clave para mejorar su calidad de vida.
DE PROTOTIPO A PROYECTO SOCIAL
Aunque el sistema ya funciona, el doctor Álvarez subraya que falta la etapa crítica de las mediciones finales de potabilidad. El equipo tomará datos de: pH, metales pesados, contaminantes y parámetros bacteriológicos, esto permitirá comprobar si el agua obtenida cumple con los estándares nacionales. En caso de validar los resultados, el siguiente paso será buscar apoyo institucional.
El proyecto contempla la posibilidad de crear un producto de explotación, una figura legal más rápida que una patente, para proteger la tecnología e impulsar su distribución sin pasar por procesos burocráticos largos. El objetivo es llevar agua limpia hasta los hogares donde más se necesita. “Dependiendo del apoyo económico, podremos determinar cuántas familias podemos ayudar”, afirmó el científico.
UNA CRISIS QUE EXIGE INNOVACIÓN
La crisis hídrica no distingue regiones. Afecta a grandes ciudades como Guadalajara, pero también a poblaciones rurales donde la infraestructura básica es limitada. Municipios enteros dependen de pipas, pozos sobreexplotados o garrafones cuyo costo no siempre es accesible. “Parecería que el agua abunda, pero realmente es un recurso que se está limitando”, reflexionó.
Proyectos como SCAL no solo busca resolver una necesidad técnica, sino impulsar una cultura de aprovechamiento sustentable de los recursos naturales. Como explica el politécnico, mantener los mantos acuíferos, reutilizar el agua de lluvia y reducir el gasto doméstico son prácticas clave para enfrentar los próximos años.
El sistema de captación y purificación desarrollado en el IPN representa una alternativa viable ante una problemática creciente. Su enfoque de bajo costo, su diseño adaptable y su objetivo social lo posicionan como una herramienta con potencial para transformar comunidades.
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El IPN, plataforma de talento para la supercomputadora Coatlicue
El IPN, plataforma de talento para la supercomputadora Coatlicue
• Jueves, 30 de abril de 2026 •
El Instituto Politécnico Nacional (IPN) es un eslabón estratégico en el proyecto de la supercomputadora Coatlicue. La formación de talento en cómputo de alto rendimiento es sin duda una de las aportaciones más importantes de esta casa de estudios.
En noviembre de 2025, el Gobierno de México dio a conocer el proyecto Coatlicue, que en dos años permitirá a México tener la supercomputadora más potente de América Latina, busca acelerar políticas públicas basadas en datos, impulsar startups y corporativos con capacidad de cómputo antes inaccesibles en el país.
Para entender la importancia de este anuncio es oportuno recordar que durante el periodo de emergencia de la pandemia (2020–2023) se reportaron alrededor de siete millones de fallecimientos en el mundo, mientras parte de la población se resguardaba en casa se fabricaron vacunas en poco menos de un año, cuando su desarrollo normal tarda aproximadamente una década.
Esta hazaña tecnológica fue posible gracias a la computación de alto rendimiento que fue esencial para entender el comportamiento del virus y acelerar pruebas. Supercomputadoras como Summit (Estados Unidos), Fugaku (Japón) y MareNostrum 4 (España) realizaron simulaciones que permitieron analizar miles de millones de configuraciones moleculares en cuestión de días, para encontrar las más prometedoras y probar cómo diferentes compuestos podían unirse a las proteínas del virus para inhabilitarlo.
Coatlicue es un proyecto liderado por la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT) y la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) y entre las instituciones que fortalecen esta iniciativa está el IPN.
DE LAS SUPERCOMPUTADORAS
Una computadora común suele tener un procesador CPU (Unidad Central de Procesamiento) con entre cuatro y ocho núcleos para realizar tareas. Una supercomputadora cuenta con miles de GPUs (Unidad de Procesamiento Gráfico) que a su vez cuentan con miles de núcleos para realizar tareas de forma coordinada y mucho más rápida.
Sobre este tema, en entrevista para la Agencia Informativa Conversus (AIC), Luis Alfonso Villa Vargas, quien con Marco Antonio Ramírez Salinas, ambos del Centro de Investigación en Computación (CIC), coordinan la parte técnica que aporta el politécnico al proyecto nos explica: “una supercomputadora se puede visualizar como miles de laptops conectadas de tal manera que se les asigna una tarea para que se ejecute de forma distribuida en todas las computadoras o una parte en algunos procesadores y otra parte en otros, lo que permite abordar un problema en mucho menos tiempo.
“Imaginemos una piscina que tiene miles de procesadores listos para trabajar y conectados de tal forma que pueden comunicarse entre ellos, para lanzar una tarea a esa gran alberca de procesadores existen modelos que se conocen como colas de ejecución, cuando ya le toca a tu programa ser ejecutado, una cola lo lanza a esos miles de procesadores, pero el que define cómo utilizar los procesadores es el programador y cuando termina te entregan un resultado, puede ser en un tiempo muy rápido, puede ser en semanas o incluso en meses de ejecución”, detalló Villa Vargas.
Es importante entender que una supercomputadora no es para escribir documentos o abrir imágenes, esa enorme potencia de cómputo se usa en tareas que requieren procesar miles o hasta millones de datos y hacer un número similar de cálculos y que a una computadora convencional le tomarían meses o años.
Actualmente destaca su uso en la industria energética, la prevención de desastres meteorológicos, la búsqueda de nuevos materiales; en el área de salud ayudan a buscar nuevas vacunas, fármacos y hacer modelos para entender el Parkinson y el Alzheimer solo por nombrar algunos.
DE COATLICUE
De acuerdo a la información que se ha compartido, la supercomputadora mexicana tendrá 14480 GPUs que equivalen a unas 375 mil computadoras convencionales operando de manera simultánea y alcanzará 314 petaflops, es decir, podrá realizar 314 mil billones de operaciones por segundo.
El TOP500 es un ranking internacional de las supercomputadoras más potentes del mundo que se publica dos veces por año y en el cual por Latinoamérica únicamente aparecen Brasil con 10 máquinas y Argentina con una. La capacidad de Coatlicue superaría incluso a Harpia, la computadora más potente de Brasil que recién inició funciones en octubre de 2025.
Para abordar un reto de esta magnitud la ATDT y la Secihti formaron una alianza con el Centro de Supercómputo de Barcelona (CSB) en donde se alojan tres supercomputadoras españolas dentro del TOP500, sobre esta colaboración Luis Villa señaló que “para definir la arquitectura de esta computadora la ATDT formalizó una alianza estratégica con el CSB, que sin duda es un referente internacional en la materia, de modo que la arquitectura y modelo de operación se están definiendo en el marco de esta alianza”.
Para el correcto funcionamiento de una supercomputadora se requiere disponer de una capacidad importante de energía eléctrica, así como también de una reserva de agua requerida por el sistema de enfriamiento de estos equipos. El proyecto se encuentra actualmente en una etapa estratégica, para la decisión del sitio en dónde se va a ubicar, porque se tomará en cuenta el abastecimiento de los aproximadamente 20 megawatts que requiere y de un sistema de agua para que el enfriamiento sea eficiente, también se contemplan cuestiones como la conectividad y ciberseguridad.
Sobre estos últimos puntos, Villa Vargas expuso que “las instituciones de educación tienen contratos interesantes de conectividad, pero no son un servicio crítico como lo puede ser Amazon o el área comercial de una línea aérea, ya que si sus sistemas se quedan sin conectividad cinco minutos se pueden perder decenas de millones de pesos. Para una supercomputadora la conectividad puede llegar a ser crítica, dependiendo de la importancia de lo que se procese, por lo que se debe tener un servicio acorde a las necesidades. Sobre la seguridad, si bien es necesaria una conectividad segura, la conexión con otras computadoras dentro y fuera de México, para compartir datos, sigue un estándar internacional de seguridad informática”.
En este año se resolverán cuestiones de infraestructura y se harán los contratos para que los componentes lleguen a México el próximo año. “En el mundo hay una enorme demanda de procesadores, si México adquiere una computadora de las dimensiones de Coatlicue tiene que hacer la compra con unos ocho meses de anticipación, en este momento, la tecnología que se va a adquirir todavía no está en el mercado, porque evoluciona muy rápido”, informó.
Tras la llegada de los componentes varios equipos de expertos deberán trabajar en su instalación y en realizar pruebas, lo cual se lleva varios meses porque es una tarea minuciosa.
“Las unidades de procesamiento ya vienen acomodadas en racks, que son como un mueble, cada unidad tiene decenas o centenares de procesadores y si tiene GPUs tiene miles de procesadores y hay que conectarlos para que todos se «vean» entre sí. Empresas con personal certificado siguen una arquitectura para hacer la conexión de todas esas unidades de procesamiento hacia puntos de conexión central, que a su vez se conectan con otros puntos de conexión y así se va trabajando el proceso de enmallado. Son meses que van cable por cable haciendo conexiones, la conectividad eléctrica es un proceso que requiere un procedimiento distinto y el sistema de enfriamiento de agua lo conecta otro grupo de especialistas”, destacó el investigador politécnico.
EL RETO MAYOR
Con Coatlicue, el Gobierno de México aborda uno de los proyectos con impacto científico y tecnológico de mayor relevancia para México. Sin embargo, esta trascendencia viene acompañada de grandes retos, como lo es alcanzar resultados que impacten de forma postiva a la sociedad y que a nivel nacional se logre el entendimiento pleno de que valió la pena la inversión económica que se realizará.
El IPN juega un papel fundamental para que esta valiosa herramienta dé resultados que impacten la vida de los ciudadanos. “El uso de la supercomputadora requerirá recursos humanos calificados, el politécnico es la institución que más investigación hace en temas de ingeniería y de cómputo, y forma jóvenes con capacidades en ciencias de la computación del más alto nivel. Tenemos 50 investigadores que investigan en el área de supercómputo”, puntualizó.
La necesidad de supercómputo en la investigación en México es un tema que se resolvía con recursos extranjeros de países como Estados Unidos o Francia. En ese sentido, el politécnico tiene una alianza desde hace muchos años con el CSB y para maximizar el potencial de Coatlicue también hay un plan. Existe un convenio para la formación de talento entre la institución de Barcelona y la Secihti, además de estrategias ya consolidadas en el IPN.
Villa Vargas señaló que “la alianza que hay con Barcelona va en dos sentidos: La formación de talento a dos años a través del posdoctorado en el CSB y la formación de doctores en la Universidad Politécnica de Cataluña. El politécnico implementa un modelo que permita a jóvenes de licenciatura especializarse en temas de supercómputo, fundamentalmente en cursos de programación de supercomputadoras y de análisis de algoritmos. No somos nuevos en el tema, hemos tenido proyectos con el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP), en donde el objetivo fue la formación de recursos humanos en cómputo de alto rendimiento”.
LA ENCRUCIJADA
En México, con más de 130 millones de habitantes, se producen enormes cantidades de datos que podrán ser analizados y brindar opciones muy interesantes para la toma de decisiones públicas. ¿Qué áreas se podrán valer de esta poderosa herramienta?
Petróleos Mexicanos (Pemex) ha sido por décadas una empresa estratégica para México y sería uno de los principales beneficiados de Coatlicue, pues el uso de esta tecnología es fundamental en la explotación de petróleo y gas.
“Trabajé cinco años en el IMP y el responsable del área de exploración nos decía, «si me dan un modelo que me permita incrementar en 10% la probabilidad de que cuando haga una perforación encontremos petróleo, con eso yo les pago toda la investigación que necesitan hacer de por vida». Se invierte muchísimo en perforaciones y más si es en aguas profundas y a veces no encuentras petróleo o solo hallas un volumen muy pequeño. Pero si lo haces a través de un modelo que garantice que la probabilidad se incremente, utilizando supercómputo, el ahorro es enorme, con eso puedes pagar decenas de máquinas de esta capacidad”, afirmó.
Algunas aplicaciones potenciales del supercómputo para México son la consolidación de modelos de energía eólica, la optimización del uso de la energía eléctrica, la salud, los materiales y la prevención de desastres. No es casualidad que Brasil cuente con 10 supercomputadoras en el TOP500 y haya podido diversificar su economía y consolidar el mercado interno para pasar a liderar la región.
A partir de la primera etapa de adquisición, instalación y puesta en marcha de Coatlicue, será fundamental continuar un plan de actualización, ya que eso ayudaría a impulsar el desarrollo como país cimentado en la investigación y el desarrollo tecnológico.
El doctor Villa afirmó que “si el proyecto prospera de forma similar a lo sucedido en otras latitudes, Coatlicue se tiene que actualizar cada cinco años. Al cabo de 10 o 15 años tendríamos nodos con capacidades importantes de cómputo en diferentes puntos de México, pues Coatlicue 1 se podría distribuir en nodos a lo largo de nuestro país, de tal forma que cuando se materialice la actualización a Coatlicue 3, después de 15 años, todas esas máquinas fortalecerían los nodos de cómputo nacionales”.
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Onésimo Hernández, referente del control estocástico en México
Onésimo Hernández, referente del control estocástico en México
• Lunes, 27 de abril de 2026 •
El doctor Onésimo Hernández Lerma, egresado de la Escuela Superior de Física y Matemáticas (ESFM), actualmente es investigador del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), ambos del Instituto Politécnico Nacional (IPN), ha dedicado más de cuatro décadas al estudio del control estocástico, una rama de las matemáticas que permite tomar decisiones en escenarios inciertos. Su trabajo ha impactado áreas como la economía, la ingeniería y la teoría de sistemas, consolidándolo como una figura clave en la investigación matemática en México y es uno de los matemáticos más importantes del mundo en su área por el alto número de citas que acumulan sus trabajos.
En un tono relajado, con un café de por medio y hasta bromea sobre lo “difícil” que son las preguntas que la Agencia Informativa Conversus (AIC) preparó, Hernández Lerma inicia una conversación que, más que una entrevista, se convierte en una ventana a una vida dedicada al pensamiento matemático.
Su historia no comienza con una vocación clara, sino con un giro inesperado marcado por el contexto histórico del país.
“Estaba estudiando física… y me agarró el movimiento estudiantil de 1968”, recordó. Aquella coyuntura lo obligó a pausar sus estudios y permanecer en casa durante meses. Fue en ese encierro donde ocurrió algo decisivo: comenzó a estudiar matemáticas por su cuenta. “Cuando regresamos a la escuela retomé matemáticas, no a física”, declaró, como quien relata un cambio aparentemente simple, pero que definiría toda su trayectoria.
Ese momento no solo marcó un cambio de carrera, sino el inicio de un camino que lo llevaría a convertirse en uno de los referentes del control estocástico en México. Explicó que esta área se encarga de estudiar sistemas donde interviene el azar, donde no todo puede predecirse con exactitud. “Son sistemas que dependen del azar, de cosas que no puede uno predecir de manera inmediata, como cuándo va a ocurrir un temblor”, señaló.
Lejos de la abstracción que muchos asocian con las matemáticas, su campo de estudio tiene aplicaciones concretas, por ejemplo, desde controlar una epidemia hasta decidir cómo invertir recursos en economía o cómo optimizar procesos en ingeniería. “La teoría del control trata de controlar sistemas para alcanzar un cierto objetivo”, detalló.
Su acercamiento a este campo no fue planeado. Tras terminar la carrera, comenzó a dar clases en la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME), Unidad Zacatenco, donde el contacto con ingenieros lo llevó a interesarse por aplicaciones prácticas. “Todo mundo hablaba de control, de comunicaciones y me llamó la atención”, recordó. Así encontró una combinación que definiría su trabajo de matemáticas con orientación aplicada.
A lo largo de su carrera, Hernández Lerma ha desarrollado modelos que permiten tomar decisiones en condiciones de incertidumbre. Entre sus trabajos más citados destacan los modelos de control óptimo, la teoría de decisiones Markovianas y varios artículos sobre procesos estocásticos que hoy son referencia obligada en la literatura internacional. Sin embargo, cuando se le pregunta por su contribución más importante, evita cualquier protagonismo.
“La verdad nunca he pensado en este tipo de cosas, va uno trabajando y van saliendo cositas”, dijo con una humildad que contrasta con el alcance de su obra.
Esa misma actitud aparece cuando habla del impacto de sus investigaciones. Aunque sus trabajos han sido citados durante décadas, él prefiere no centrarse en ello. “Ya no tengo la necesidad de reportar quién me cita, me entero de algún colega que menciona mi nombre, pero no pienso en esas cosas”, comentó. Desde que fue nombrado investigador emérito en el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) en 2014 y previamente en el Cinvestav en 2009, dejó de preocuparse por ese seguimiento constante.
Su influencia es evidente. Recibe mensajes de estudiantes e investigadores de distintas partes del mundo. “Me escriben científicos de Bélgica, Colombia… oiga profesor, leí que usted hacía tal cosa”, destacó. En ocasiones, las solicitudes son tan básicas que su respuesta es directa: “búscalo en Wikipedia”, recuerda entre risas, evidencia tanto la accesibilidad del conocimiento como la vigencia de su nombre en la comunidad académica.
Para él, las citas siguen siendo una forma de medir el impacto. “Es una manera de ver la influencia de los investigadores”, externó. Y aunque evita cuantificarla, reconoce que su trabajo continúa activo. “Sé que ha sido mucha porque recibo diario correspondencia y veo que mis cosas siguen usándose”. Buena parte de ese reconocimiento mundial proviene de textos que hoy son clásicos, como Discrete-Time Markov Control Processes, Numerical Methods for Controlled Markov Chains o Learning and Approximation in Stochastic Systems, obras que han guiado a generaciones de matemáticos y especialistas en control.
Su legado también se refleja en la formación de nuevas generaciones. Ha dirigido 24 tesis doctorales y actualmente sigue trabajando con estudiantes. Algunos de sus exalumnos son profesores e investigadores. “Dos profesores de aquí del departamento son exalumnos míos”, mencionó con naturalidad, como si se tratara de una consecuencia lógica del tiempo.
Sin embargo, su relación con ellos no es constante. “No quiere decir que estemos en comunicación permanente, pero cuando se ofrece algo, nos consultamos”, expresó. Es una red académica que, más que formal, se mantiene viva a través del intercambio ocasional de ideas.
Al hablar del estado actual de la investigación matemática en México, destaca el crecimiento del interés en la disciplina. Más universidades, más programas de posgrado, más presencia de mexicanos en publicaciones científicas. “Hace 30 años era rarísimo, aunque ahora es muy común encontrar mexicanos”, afirmó.
Su mensaje para los jóvenes es optimista. Cuestiona la idea de que las matemáticas son difíciles. “Yo las sentía muy sencillas porque son muy lógicas”, expuso. En su visión, el problema no es la complejidad, sino los prejuicios. “Si se tomaran la molestia de entender un poquito, verían que son la cosa más natural del mundo”, acotó.
Esa claridad también se refleja en su manera de entender el conocimiento, en matemáticas no hay medias tintas. “Es cierto o falso, no hay eso de medio verdadero”, manifestó, contrastándolo con otras disciplinas donde la interpretación juega un papel más amplio.
Incluso en lo personal, mantiene una visión honesta de sí mismo. Al preguntarle por un “superpoder”, no habla de genialidad, sino de una limitación que es la memoria. “He tenido mala memoria, pero sé dónde encontrar las cosas”, comentó. Esa frase resume que su método no se trata de saberlo todo, sino de saber cómo llegar al conocimiento.
Al final, cuando se le pide resumir su legado en una frase, no menciona teorías ni logros académicos. Su respuesta es simple y cotidiana, tener “constancia” y añadió que “si se trabaja con ganas, tiene que salir algo”.
Esa idea atraviesa toda su historia. Desde el encierro que lo llevó a descubrir las matemáticas, hasta los artículos que siguen siendo citados décadas después, su trayectoria no se explica por momentos espectaculares, sino por una disciplina sostenida en el tiempo.
En un campo donde el azar es objeto de estudio, la vida de Onésimo Hernández Lerma parece demostrar que incluso en lo impredecible hay espacio para la lógica, el esfuerzo y la persistencia. Porque, como él mismo lo plantea sin rodeos, al final todo se reduce a trabajar y dejar que los resultados aparezcan.
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Estrategia mexicana para limpiar las presas de fármacos y contaminantes emergentes
Estrategia mexicana para limpiar las presas de fármacos y contaminantes emergentes
• Martes, 14 de abril de 2026 •
IPN construye humedales inteligentes para eliminar contaminantes farmacéuticos
En México, la contaminación de ríos, lagos y presas por descargas residuales y medicamentos de uso cotidiano crece silenciosamente. Debido a esta situación, la Red de Medio Ambiente (Rema) del Instituto Politécnico Nacional (IPN) trabaja en una solución tan poderosa como sencilla: humedales artificiales capaces de eliminar hasta el 100% de ciertos contaminantes farmacéuticos.
La iniciativa está encabezada por la investigadora Marcela Galar Martínez, del departamento de farmacia de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB), donde dirige el Laboratorio de Toxicología Acuática.
Desde hace dos décadas, su línea de trabajo ha sido para entender cómo los contaminantes afectan a peces, invertebrados y demás organismos acuáticos, y diseñar formas reales de remediar los cuerpos de agua afectados. Hoy, ese camino la ha llevado a coordinar un proyecto que combina ecología, ingeniería, biología molecular y toxicología comportamental, con colaboradores tanto nacionales como internacionales, entre ellos, la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Biotecnología (Upibi) del IPN, la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) y la Universidad de Curitiba en Brasil con el doctor Marcelo Pedrosa.
En 2004, cuando inició el estudio, medir el impacto de los contaminantes en peces y otros organismos acuáticos y hablar de estrés oxidativo y toxicología molecular en fauna acuática era incipiente en México, con el paso del tiempo, el equipo de trabajo incorporó nuevas metodologías como estudios bioquímicos, análisis genéticos, observación de biomarcadores, y más recientemente, bioensayos conductuales, capaces de medir alteraciones en el comportamiento de los peces como indicador temprano de toxicidad.
Estos avances técnicos no eran un fin en sí mismos, sino herramientas para atender los tres pilares de la toxicología que son prevenir, curar y legislar. “Primero debemos saber qué contaminantes hay y qué daño causan. Luego diseñar ecotecnologías que permitan removerlos del agua y reducir su toxicidad”, explicó Marcela Galar.
Ese enfoque llevó al desarrollo de proyectos previos en sitios críticos en las presas Madín y Villa Victoria, ambas en el Estado de México, donde su equipo evaluó la presencia de compuestos tóxicos y probó técnicas como biorreactores y sistemas de oxidación avanzada.
Puede parecer inofensivo, pero los medicamentos que usamos todos los días anticongestivos, analgésicos, hipoglucemiantes generalmente terminan en los cuerpos de agua, no por irresponsabilidad, sino porque el organismo los elimina inevitablemente a través de la orina y las heces.
Estos compuestos, llamados contaminantes emergentes, no siempre son retirados por las plantas de tratamiento, y al llegar a ríos y presas generan efectos adversos en los peces y organismos que forman parte de estos ecosistemas.
Entre los fármacos que el equipo de la doctora estudia están la penicilina, la metformina y el paracetamol, contaminantes comunes, cotidianos y sumamente persistentes.
HUMEDALES QUE LIMPIAN COMO LA FUERZA DE LA NATURALEZA
Uno de los aportes más prometedores del proyecto es el diseño de humedales artificiales con base científica, no solo estética. Los humedales funcionan como pantanos controlados donde las plantas, los microorganismos del rizoma y las bacterias asociadas trabajan como un sistema natural de depuración.
“Las plantas pueden utilizar los contaminantes como fuente de carbono y reducir su concentración. Son soluciones basadas en la naturaleza”, detalló la científica politécnica.
Estos humedales son superficiales, subsuperficiales, horizontales y verticales, el reto es determinar qué plantas usar, en qué orden colocarlas y bajo qué condiciones, para lograr la remoción más eficiente y aquí es donde entra el trabajo colaborativo con Marcelo Pedrosa, quien logró resultados sorprendentes en Brasil.
“Depende el orden de las plantas en el humedal, puede removerse incluso el 100% de ciertos contaminantes”, puntualizó Galar Martínez.
BRASIL COMO LABORATORIO
Durante una estancia reciente en Curitiba, la doctora Galar observó humedales ya operando a nivel real. El equipo brasileño estudia qué genes presentes en las plantas permiten metabolizar, transformar o degradar sustancias tóxicas.
Inspirados en ese modelo, el proyecto mexicano incluyó una fase de biología molecular para determinar si las plantas locales o propuestas para los humedales del IPN, tienen esos mismos genes clave.
En tanto, tres estudiantes de la Maestría en Sostenibilidad e Innovación Ambiental de la ENCB viajarán este semestre a Brasil para aprender directamente de estos sistemas y definir el orden ideal de las plantas en los humedales mexicanos.
PRUEBAS DE TOXICIDAD Y SELECCIÓN DE ESPECIES
El proyecto lleva un año, pero los avances son significativos, hasta el momento se seleccionaron las plantas con potencial biotransformador, se evaluó su perfil genético y se realizaron pruebas de toxicidad en especies de prueba como son el pez cebra, la carpa común, plantas como cebolla y el modelo de lenteja, con la intención de ver diferentes bioindicadores.
Las pruebas determinaron el nivel real de toxicidad de los contaminantes a concentraciones ambientalmente relevantes, lo que permitirá medir de forma rigurosa cuánto disminuye la toxicidad después del paso por el humedal. “No solo buscamos reducir la concentración del tóxico, sino eliminar su toxicidad real”, afirmó.
EL IMPACTO SOCIAL
El proyecto no busca quedarse en el papel ni en un laboratorio académico. Su meta es que el diseño final del humedal pueda proponerse a dependencias como la Comisión Nacional del Agua (Conagua), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y organismos operadores de agua.
“El objetivo es generar un cambio en nuestra sociedad. Que estos humedales puedan incorporarse en planes de restauración de ecosistemas”, señaló Galar.
Uno de los estudiantes del equipo ya trabaja en el diseño final del humedal, el cual se construirá con base en los resultados obtenidos en México y Brasil.
México enfrenta desafíos urgentes en materia de contaminación de agua, las presas Madín y Villa Victoria son ejemplos de la magnitud del problema a nivel nacional. Si el humedal se implementa oficialmente, podría convertirse en un modelo nacional para limpieza y restauración de presas contaminadas por fármacos, uno de los grandes desafíos ambientales modernos.
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IPN busca prevenir fallas en estructuras para garantizar la seguridad
IPN busca prevenir fallas en estructuras para garantizar la seguridad
• Viernes, 13 de marzo de 2026 •
Científicos del Instituto Politécnico Nacional (IPN) analizan el comportamiento de aleaciones de aluminio sometidas a cargas repetidas para determinar su vida útil y evitar fallas prematuras en componentes utilizados en diversas industrias.
En la vida cotidiana, muchas de las estructuras y dispositivos que utilizamos dependen de materiales que deben soportar esfuerzos constantes durante largos periodos de tiempo. Puentes, vehículos, maquinaria industrial o incluso trenes están expuestos a cargas repetitivas que, con el paso del tiempo, pueden provocar un desgaste progresivo. Comprender cómo ocurre ese proceso es fundamental para prevenir fallas estructurales y garantizar la seguridad.
Este es el objetivo de una línea de investigación que se desarrolla en el Centro de Investigación e Innovación Tecnológica (Ciitec), donde científicos estudian el fenómeno conocido como fatiga de materiales, particularmente en aleaciones de aluminio utilizadas en distintos sectores industriales.
El proyecto lo encabeza el director del centro, Ricardo Rafael Ambriz Rojas, cuya área de trabajo se centra en el comportamiento mecánico y la unión de materiales metálicos, así como su desempeño cuando se integran a estructuras o componentes sometidos a condiciones exigentes.
“El estudio de la fatiga es un área de investigación que desarrollamos de manera continua. Mi formación tiene que ver con el estudio de aleaciones metálicas, particularmente aleaciones de aluminio y su unión a través de soldadura”, explicó el doctor en entrevista para la Agencia Informativa Conversus (AIC).
Las aleaciones de aluminio son ampliamente utilizadas en diversas industrias debido a sus propiedades como materiales ligeros, resistentes a la corrosión y con una resistencia-peso favorable. Estas características los convierten en una opción ideal para aplicaciones en el sector automotriz, aeronáutico o ferroviario, entre otros.
Sin embargo, como ocurre con muchos materiales, su desempeño puede verse afectado cuando están sometidos a cargas cíclicas, es decir, esfuerzos que se repiten continuamente durante su vida útil. Con el tiempo, este proceso puede generar pequeñas grietas internas que eventualmente provocan una fractura.
De acuerdo con Ricardo Rafael, entender este fenómeno resulta clave para prevenir accidentes y fallas estructurales.
“El interés es determinar cuáles son las condiciones seguras para que estos materiales puedan utilizarse, tengan una vida útil adecuada y evitar problemáticas relacionadas con riesgos para las personas”, señaló Ambriz Rojas.
CUANDO LOS MATERIALES TAMBIÉN SE “CANSAN”
El término fatiga de materiales puede parecer abstracto, pero se puede explicar con una analogía sencilla.
“La fatiga puede entenderse como un daño acumulado que ocurre cuando un material está sometido a cargas repetidas. Algo similar cuando las personas nos sentimos cansadas después de realizar un esfuerzo continuo; los materiales también acumulan ese daño y eventualmente pueden fallar”, expuso el especialista politécnico.
Este proceso puede tardar años en manifestarse y muchas veces ocurre de forma silenciosa. A simple vista, una pieza metálica puede parecer intacta, pero en su interior pueden existir microgrietas que crecen gradualmente hasta provocar una ruptura repentina.
Por ello, conocer cuánto tiempo puede resistir un material bajo determinadas condiciones es una información esencial para el diseño de componentes y estructuras seguras.
PRUEBAS QUE SIMULAN CONDICIONES REALES
Para analizar el comportamiento de los materiales, los investigadores realizan diversas pruebas en laboratorio. Algunas de ellas son comunes en el control de calidad industrial, mientras que otras requieren de equipos especializados.
Entre los ensayos más conocidos se encuentran las pruebas de dureza, que consisten en medir la resistencia de un material a la penetración de otro cuerpo, sin embargo, el estudio de la fatiga implica evaluaciones más complejas.
“Utilizamos equipos servohidráulicos que nos permiten someter a los materiales a ciclos de carga controlados. De esta forma podemos observar cómo se comportan a lo largo del tiempo y determinar cuándo comienzan a aparecer los daños”, detalló el investigador.
Estos equipos reproducen condiciones similares a las que enfrentaría una pieza en servicio real, como las vibraciones o esfuerzos repetitivos que experimenta un componente automotriz o una estructura metálica.
Además, los especialistas combinan los resultados experimentales con herramientas computacionales y modelos matemáticos, lo que permite analizar con mayor precisión los procesos de deformación y deterioro de los materiales.
“Siempre hay preguntas científicas por responder. El comportamiento mecánico y la unión de materiales es un campo muy amplio y multidisciplinario”, dijo el doctor.
ALEACIONES AVANZADAS Y VIDA ÚTIL REMANENTE
Actualmente, el equipo de investigación del centro se enfoca en el estudio de aleaciones de aluminio endurecidas mediante tratamiento de precipitación, un proceso conocido también como envejecimiento artificial.
Este tratamiento modifica la microestructura interna del material para mejorar su resistencia mecánica. Sin embargo, también puede influir en su comportamiento frente a la fatiga.
Los científicos analizan primero las propiedades iniciales del material y posteriormente evalúan cómo cambian cuando se realizan uniones mediante soldadura o cuando las piezas han sido sometidas a ciclos de carga repetidos.
Uno de los aspectos clave del estudio es determinar la vida remanente de los materiales, es decir, cuánto tiempo pueden seguir funcionando después de haber sido sometidos a ciertas condiciones de uso.
“En el laboratorio determinamos cuál sería la vida que le resta a estos materiales cuando ya han estado sometidos a cargas cíclicas. Esto nos permite estimar cuánto tiempo pueden seguir utilizándose de forma segura”, indicó.
Esta información resulta especialmente útil en sectores donde los componentes metálicos deben mantenerse en operación durante largos periodos, como la industria del transporte o la infraestructura civil.
APLICACIONES EN MÚLTIPLES INDUSTRIAS
Aunque el estudio se centra en aleaciones de aluminio, los resultados de la investigación tienen implicaciones más amplias.
Los conocimientos obtenidos pueden aplicarse en distintos campos, desde la fabricación de vehículos hasta la construcción de estructuras metálicas.
“Las aplicaciones son muy variadas. Conocer las propiedades de los materiales bajo condiciones de fatiga permite establecer con mayor certeza el periodo de vida que pueden tener los componentes”, aseveró.
Por ejemplo, en la industria automotriz, los componentes metálicos de los vehículos están sometidos a vibraciones constantes y esfuerzos repetitivos durante su operación. Un conocimiento preciso sobre su comportamiento puede ayudar a mejorar su diseño y aumentar su durabilidad.
En el caso de la industria aeronáutica, donde el peso y la resistencia de los materiales son factores críticos, el aluminio y sus aleaciones juegan un papel fundamental. Determinar su desempeño frente a la fatiga es clave para garantizar la seguridad de las aeronaves.
El estudio también tiene relevancia en el sector de la infraestructura civil, donde materiales como el acero y el aluminio se utilizan en la construcción de puentes, edificios y otras estructuras que deben resistir cargas durante décadas.
HACIA NUEVAS SOLUCIONES TECNOLÓGICAS
Además del análisis del comportamiento de los materiales, el equipo del centro politécnico trabaja en el desarrollo de técnicas que permitan extender la vida útil de componentes dañados.
De acuerdo con el investigador, algunas de estas metodologías se encuentran actualmente en proceso de solicitud de patente.
Estas técnicas buscan intervenir en materiales que ya presentan grietas o daños para detener su crecimiento y prolongar el tiempo de servicio de la pieza.
Este tipo de soluciones podría representar beneficios significativos para la industria, ya que permitiría reducir costos de mantenimiento y reemplazo, además de mejorar la seguridad de las estructuras.
INVESTIGACIÓN Y FORMACIÓN DE ESPECIALISTAS
El trabajo que se realiza no solo contribuye al desarrollo tecnológico, sino también a la formación de recursos humanos especializados.
El centro cuenta con programas de Maestría y Doctorado en Tecnología Avanzada, donde estudiantes participan en proyectos de investigación y adquieren experiencia en laboratorios especializados.
Para el funcionario, esta labor formativa es uno de los pilares del trabajo académico. “Estos proyectos también permiten que los jóvenes se formen y puedan integrarse posteriormente al campo laboral”, apuntó.
A través de la vinculación con empresas y organismos gubernamentales, los proyectos desarrollados en el Ciitec también buscan responder a necesidades concretas del sector productivo.
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Trabaja IPN en mejorar el diagnóstico de la gonorrea en México
Trabaja IPN en mejorar el diagnóstico de la gonorrea en México
• Viernes, 6 de marzo de 2026 •
Es responsable de una de las infecciones más importantes a nivel global, la bacteria Neisseria gonorrhoeae causa gonorrea, una enfermedad también globalmente desatendida, en aumento y que afecta el tracto reproductivo y la uretra, suele ser asintomática en las mujeres, altamente contagiosa y puede ocasionar complicaciones graves.
La gonorrea es la segunda Infección de Transmisión Sexual (ITS) bacteriana más frecuente con una importante tasa de morbilidad y con un costo económico alto en el mundo. Se transmite a través de las relaciones sexuales sin protección ya sean vaginales, anales u orales con personas infectadas con gonorrea.
De acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), de todas las ITS, la gonorrea es la más resistente a los antibióticos. Hay un aumento de la resistencia a la mayor parte de los antibióticos utilizados para tratar las infecciones gonorreicas, lo que reduce las opciones terapéuticas.
Actualmente la farmacorresistencia constituye un obstáculo importante para reducir la carga de la gonorrea en el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que, en 2020 hubo 82 millones de contagios de gonorrea, que pueden aumentar el riesgo de infectarse por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y son una causa importante de inflamación pélvica y esterilidad femenina.
Ante esta situación delicada de salud en el mundo, científicos del Instituto Politécnico Nacional (IPN) trabajan para mejorar el diagnóstico de las ITS en México porque la alta incidencia y prevalencia de estas enfermedades son un desafío para la salud sexual y reproductiva.
En el laboratorio de Bacteriología Médica del departamento de microbiología de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB), Unidad Santo Tomás, existe un trabajo de investigación en ITS desde 2007 y la información generada durante estos años ha fructificado en un proyecto interdisciplinario sobre la gonorrea, en el que se colabora con diversos colegas del IPN, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Lerma, y clínicas especializadas en infecciones de transmisión sexual en la Ciudad de México, que son únicas en su tipo en el país, la Clínica Especializada Condesa (CEC) y la Clínica Especializada Condesa Iztapalapa (CECI).
La responsable del estudio es la jefa del laboratorio de bacteriología de la ENCB, Ma. Guadalupe Aguilera Arreola, cuyo proyecto inició en 2024 y terminará este año, comentó que “este grupo de trabajo se reunió para estudiar esta infección en los pacientes que buscan ayuda o atención médica en estas clínicas y uno de los aspectos que más nos interesó conocer, aparte de la frecuencia de la infección, es la resistencia antimicrobiana que presentan estas bacterias que causan esta infección y encontramos datos a lo largo de estos dos años que muestran que la gonorrea es más frecuente de lo que pensábamos, más del 30 % de los pacientes que pudimos reclutar para la investigación tiene gonorrea”, aseguró.
Ante las limitaciones en el acceso al diagnóstico y tratamiento, junto con la farmacorresistencia, complican la detección temprana, el manejo adecuado de las ITS, lo que exacerba su impacto en la salud pública, además de la falta de cobertura equitativa en el sistema de salud.
A COMBATIR LAS ITS
Por tal motivo, el proyecto busca investigar y abordar estas barreras, evaluar estrategias de prevención, analizar desafíos diagnósticos y tendencias de resistencia antimicrobiana, en colaboración con instituciones de salud y el gobierno, con el objetivo de mejorar la atención de los pacientes y contribuir a la salud pública en México.
Otro objetivo es describir la frecuencia de la resistencia de la gonorrea al tratamiento antimicrobiano en población vulnerable asistida en las dos clínicas especializadas e implementar un diagnóstico bacteriológico integral, además de la tipificación fenotípica y molecular del agente etiológico N. gonorrhoeae, para así aportar información epidemiológica sobre este problema de salud,
información que actualmente se desconoce con precisión en México y que es urgente para reforzar las medidas de prevención apropiadas para disminuir la diseminación de cepas resistentes a los antimicrobianos.
La experta en Bacteriología explicó que una de las particularidades de esta investigación es que decidieron direccionar la investigación para reclutar hombres que tienen sexo con hombres y que tuvieran sintomatología.
“Solamente hombres sintomáticos que buscaban ayuda, que cumplieron con los criterios de inclusión, fueron muestreados y en esta población sólo el 30% fue por gonorrea, aunque tienen otras infecciones de transmisión sexual”, indicó Aguilera Arreola, en entrevista para la Agencia Informativa Conversus (AIC).
La integrante del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) Nivel II subrayó que, de la población mexicana que cursa con infecciones de transmisión sexual, la más frecuente fue gonorrea, y este proyecto se enfoca en buscar a estos pacientes y ofrecerles un diagnóstico más preciso.
“Muestreamos, procesamos y ofrecemos al médico un resultado, esto permite ajustar de manera adecuada la terapia. Es una manera de ayudar a los servicios de salud que prestan estas clínicas, de esta forma si el tratamiento inicial no era el adecuado se puede cambiar a tiempo para que estos pacientes tengan un menor tiempo de recuperación. Desde ese punto de vista el proyecto ayuda al médico en el manejo de sus pacientes”, aseguró.
La doctora Aguilera Arreola detalló que el análisis de las muestras tiene la intención de determinar qué tan resistente o qué tan sensible está siendo esa bacteria a los tratamientos. En el mundo se reconoce a la gonorrea como un problema de salud pública desde hace varios años, pero en la última década se ha reportado que en algunas regiones del planeta circulan nuevas cepas resistentes a todos los antibióticos usados contra gonorrea, esto ha generado el temor de que ya estén circulando en México. “Hasta este momento, con la información que hemos recabado al parecer todavía no han llegado estas cepas al país, aunque nos faltan tres meses de análisis”, puntualizó.
“Las infecciones de gonorrea se tratan con dos antibióticos, la ceftriaxona y la azitromicina, que son el tratamiento inicial recomendado cuando el médico sospecha de una infección de este tipo”, señaló.
La investigadora politécnica refirió que ya han encontraron cepas de Neisseria gonorrhoeae resistentes a estos dos antibióticos, por lo que surge una alerta sobre la importancia de vigilar no solo la frecuencia y la presencia de estas infecciones, sino la manera en que responden a los tratamientos que se ofrecen a los pacientes.
La especialista politécnica dijo que además de generar esta información para los pacientes y médicos, estudiar la gonorrea desde el punto de vista epidemiológico pretende generar información que sea consistente con lineamientos internacionales, para contribuir con la información de nuestro país a los sistemas internacionales de vigilancia epidemiológica, ya que hasta este momento en estos sistemas no hay datos de México.
“Queremos que esta información figure en estas bases de datos internacionales, que sea nuestra aportación a la epidemiología de México, para ello secuenciamos genoma bacteriano por medio del Multi-Locus Sequence Type (MLST, por sus siglas inglés), que es un método molecular que nos permite generar información para registrarla en los sistemas internacionales, el propósito es que a largo plazo este proyecto pueda proporcionar información al mundo sobre las cepas de gonorrea que circulan en México”, señaló.
LAS ENTRAÑAS DEL ESTUDIO
Se reclutaron voluntarios de las clínicas para procesar microbiológicamente las muestras y entregar resultados a los participantes. Se conservaron las cepas de Neisseria gonorrhoeae y otros patógenos asociados para registrar y analizar los resultados, determinar su perfil de susceptibilidad a los antimicrobianos y además poder estandarizar un método para todo ello.
El reclutamiento a diciembre de 2025 fue de 159 voluntarios, de los que se han procesado 430 muestras clínicas, que incluyen 153 exudados uretrales, 131 exudados anales y 146 exudados faríngeos. En todos los casos se entregaron resultados a los médicos tratantes quienes a su vez los comunican a los voluntarios.
La edad promedio de los voluntarios es de 32 años. El estado civil predominante es soltero. La mayoría de los participantes se reconocen como homosexuales. La edad promedio de inicio de vida sexual es de 16 años. 113 de los voluntarios declararon no haber usado protección de barrera en su última relación sexual. Siete de los participantes son usuarios de sexo comercial y en promedio tienen cinco parejas sexuales diferentes por mes. 93 voluntarios viven con VIH y 64 declararon ser seronegativos.
Respecto a la resistencia de las cepas los datos muestran que 92 % de resistencia a tetraciclina, 88 % a ciprofloxacina y 40 % a penicilina; 38 % de disminución a la susceptibilidad hacia azitromicina y 2% a cefixime, ceftriaxona y cefoxitina, 100 % de los aislados fueron sensibles a espectinomicina y cefotaxima.
GONORREA MULTIRESISTENTE
La gonorrea es una bacteria que ha evolucionado con el humano, es decir, su único hospedero es el humano, no infecta a nadie más. Ha resistido a todo lo que se ha diseñado para atacarla, de tal manera que es necesario prevenir y monitorear esta infección para tratarla oportunamente y que no se generen complicaciones en los pacientes.
“Tratar con conocimiento de causa, estudiar las cepas para que el antibiótico que se recete, sea el más apropiado y que las personas se curen, educarlos para que no transmitan la infección, porque cada vez que ellos tengan una relación sexual de riesgo se van a contagiar y pueden contagiar a otras personas, entonces esta red de transmisión se va agrandando”, explicó Aguilera Arreola.
La gonorrea es una infección de reporte obligatorio en el boletín semanal emitido por el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (Sinave), editado por la Secretaría de Salud a través de la Dirección General de Epidemiología (DGE), es así que cuando se detecta gonorrea se debe de informar, de acuerdo a la Norma Oficial Mexicana NOM-039-SSA2-2014 para la prevención y control de las infecciones de transmisión sexual.
A pesar de décadas de investigación, no se ha sido posible desarrollar una vacuna para esta enfermedad, como tampoco para sífilis o clamidiasis.
“Nos interesa estudiar algunas características genómicas de estas bacterias, saber qué hace que cambie mucho, aunque se genere una respuesta inmune contra la bacteria, la próxima vez que te contagies presentará diferencias que dificultan la efectividad de la respuesta inmune, esto hace que sea muy complicado encontrar una vacuna”, expuso.
Dado que la microbiología de las infecciones de transmisión sexual requiere de alta especialización, en la ENCB se forma personal apto para esta línea de investigación.
AL SERVICIO DE LA CIUDADANIA
Los beneficios sociales generados por este proyecto son significativos en los pacientes atendidos en ambas clínicas, pues mediante la implementación de un diagnóstico preciso de infecciones de transmisión sexual de origen bacteriano se contribuye a la mejora en los servicios de salud.
Durante la ejecución del proyecto, los médicos de las clínicas reciben en un plazo de 72 horas los resultados de laboratorio basados en un diagnóstico específico para cada uno de los voluntarios reclutados, esto brindará un importante apoyo en la toma de decisiones sobre la terapia adecuada para cada paciente.
Las clínicas Condesa atendieron a 21 mil 272 pacientes y realizaron 43 mil 66 pruebas de detección de VIH, de enero a octubre de 2023, estas cifras permiten visualizar la magnitud potencial del número de beneficiarios directos de un panel de pruebas como el que se realiza en este proyecto.
En el mercado comercial no existe un laboratorio que realice el panel de pruebas de diagnóstico microbiológico y molecular que se realiza en el estudio.
Este conjunto de pruebas aporta un diagnóstico no sólo específico sino también rápido y asequible, en contraste con las pruebas microbiológicas se realizan en laboratorios clínicos, donde no se realiza detección molecular de infecciones de transmisión sexual o se determina el comportamiento de estas cepas ante los antibióticos.
Esta propuesta utiliza también un método de identificación molecular para ITS que ha sido patentado (MX 350029) por parte del grupo de trabajo de la doctora Guadalupe de la ENCB.
Esta investigación tiene además el apoyo económico de la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (SECTEI); de la Secretaría de Investigación y Posgrado (SIP) del IPN; y la colaboración de los investigadores de otras unidades del IPN como los doctores Gibrán Rivera González de la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería y Ciencias Sociales y Administrativas (UPIICSA); de Virgilio Bocanegra García del Centro de Biotecnología Genómica (CBG); así como los estudiantes de la ENCB del doctorado en ciencias en biomedicina y biotecnología molecular, José de Jesús García Ángeles; de la maestría en ciencias en biomedicina y biotecnología molecular, Ivonne Michele Morales Paczka y la estudiante de la carrera químico bacteriólogo parasitólogo Melanie Alicia Escalera López.
Esta investigación ganó una mención como mejor cartel durante su participación en el XXVII Congreso Latinoamericano de Microbiología, realizado en el Instituto de Microbiología y Parasitología (IMPA) de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, celebrado en noviembre del año pasado; con el título Antimicrobial Resistance in Neisseria gonorrhoeae Isolates from Patients Attending STI Clinics in Mexico City.
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***Conversus Talks*** reúne a tres generaciones de científicas en el PLEE
***Conversus Talks*** reúne a tres generaciones de científicas en el PLEE
• Viernes, 20 de febrero de 2026 •
Conversus Talks: Ellas, reinventando el algoritmo reunió en la aula magna “Alfredo Harp Helú” del Planetario “Luis Enrique Erro” (PLEE) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), a tres mujeres que representan distintas generaciones, disciplinas y caminos hacia el conocimiento.
Bajo la conducción de la coordinadora de la Agencia Informativa Conversus (AIC) de la Dirección de Difusión de Ciencia y Tecnología (DDICyT), Ana Cristina Olvera Peláez, las participantes compartieron cómo llegaron a la ciencia, los retos que enfrentaron y su visión para lograr un ecosistema científico más igualitario.
En el panel estuvo la astrónoma de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), pionera en la llegada del internet a México en 1989 e investigadora del Instituto de Ciencias Físicas de la UNAM, Gloria Koenigsberger Horowitz; la ingeniera en computación nicaragüense, investigadora del Centro de Innovación y Desarrollo en Tecnología de Cómputo (Cidetec) del IPN, especializada en algoritmos e inteligencia artificial, Abril Uriarte Arcia; y la ingeniera en mecatrónica por la Unidad Profesional Interdisciplinaria en Ingeniería y Tecnologías Avanzadas (UPIITA) del IPN, influencer y divulgadora de las ingenierías desde plataformas digitales, Esmeralda Martínez Salgado.
El encuentro se realizó en el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia y como parte de la campaña “Politécnicas abriendo caminos”, con el objetivo de visibilizar los caminos posibles para que más niñas y jóvenes se acerquen a vocaciones de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM).
UN ECLIPSE QUE CAMBIÓ UNA VIDA
La doctora Gloria Koenigsberger abrió el conversatorio con una historia significativa. Recordó que decidió dedicarse a la astronomía a los 12 años, cuando su papá la subió a la azotea para ver un eclipse lunar. “Mirar el cielo de noche ya era un evento, pero ver que a la Luna le pasaba algo… que se oscurecía… ahí dije: voy a ser astrónoma”. Ese momento de asombro inicial fue el motor que la llevó años después a especializarse en estrellas calientes y a abrirse camino en un entorno donde las mujeres eran minoría.
También comentó sobre un episodio decisivo de su adolescencia cuando su mamá, deseando apoyarla, aunque no entendía del todo qué hacía una astrónoma, envió una carta a la Universidad Colgate en Estados Unidos para pedir orientación sobre cómo podía su hija dedicarse a la ciencia.
La carta, escrita mientras preparaba la cena, llegó incluso con una mancha de aceite, acompañada de un postscriptum (después de lo escrito) que decía: “disculpe la mancha, estoy haciendo la ensalada para la cena”.
Para sorpresa de ambas, el astrónomo le respondió directamente a Gloria lo siguiente: “qué bueno que quieres ser astrónoma. Sí, la taquigrafía sirve, pero para dedicarte a esto necesitas estudiar física y matemáticas”.
Y aunque en ese entonces Colgate solo aceptaba hombres, le envió mapas, recomendaciones de universidades y una guía de lecturas. Ese científico era Anthony F. Aveni, pionero mundial en arqueoastronomía, que hoy tiene 93 años, y se convirtió en su mentor para toda la vida.
Contó que, en su formación, era la única mujer en física durante la preparatoria, y apenas dos en cálculo. Más tarde, en la Facultad de Ciencias de la UNAM, el tener 12 alumnas, era mucho.
Ya convertida en científica, la investigadora protagonizó uno de los hitos tecnológicos más importantes del país. En 1989 participó directamente en traer Internet a México, abrió el camino para la conectividad académica nacional y demostró que el liderazgo femenino también transforma la infraestructura científica del país.
UN VIAJE POR LOS ALGORITMOS
Para la doctora Abril Uriarte, el camino inició de otra forma. Vino a México desde Nicaragua movida por su pasión por los algoritmos y el deseo de entender cómo funciona la Inteligencia Artificial.
“Siempre fui muy buena en matemáticas, física y química… pero horrible para memorizar fechas y lugares. No memorizo. Si entiendo la lógica de algo, nunca se me olvida”, aseguró.
Aunque desde niña supo que estudiaría una ingeniería, no siempre se vio como científica. Trabajó varios años antes de decidir hacer una maestría, movida por un interés personal más que por buscar un referente. “Quería aprender y saber cómo funcionaban las cosas, no que me las dieran hechas”, confesó.
También recordó uno de los trabajos que más la marcaron en su trayectoria. Una investigación en la que aplicó modelos de Inteligencia Artificial para analizar patrones asociados al riesgo de suicidio, un proyecto complejo y profundamente humano que le mostró cómo la tecnología puede salvar vidas cuando se dirige al bienestar social. Ese estudio, que realizó mientras cursaba su posgrado, reforzó su convicción de que la ciencia no solo se trata de algoritmos, sino de comprender a las personas y aportar a problemas reales que afectan a las comunidades.
Su referencia actual es el informático Yann LeCun, pionero de las redes neuronales convolucionales, pero más allá de admirar a un científico en particular, su mayor impulso vino desde casa. Su papá, padre de tres hijas, repetía una frase que la marcó para siempre: “Ustedes no van a depender de ningún hombre; tienen que prepararse para valerse por sí mismas.” Esa convicción más que un referente externo fue la brújula que la llevó a estudiar ingeniería, perseguir una maestría y preguntarse cómo funcionan las cosas, no para imitarlas, sino para comprenderlas desde su raíz.
LA INGENIERÍA DESDE LA AUTENTICIDAD Y EL HUMOR
Esmeralda Martínez, creadora de contenido y egresada de Ingeniería Mecatrónica, compartió cómo inició su camino en la ingeniería y por qué decidió divulgarla en redes sociales.
Aunque en algunas clases llegó a ser la única mujer entre 40 estudiantes, recuerda que siempre contestaba correctamente las preguntas, incluso cuando el profesor la cuestionaba constantemente por ser mujer.
“Sí da coraje, pero siempre me fue bien. En la vocacional había más chicas, pero en ingeniería solo éramos como siete por clase”, detalló.
A diferencia de las otras ponentes que asistieron a la universidad años antes, contó que no sufrió acoso en los pasillos de su escuela y reconoció ese cambio como un avance importante.
Su motivación para crear contenido nació luego de un evento decisivo. “El techo de mi gimnasio se cayó. Pensé que la vida es muy corta para no hacer lo que te gusta. Y me lancé a hacer videos de ingeniería de forma divertida”, indicó.
Convencida de que compartir conocimiento también puede salvar, acompañar e inspirar. Su historia recordó al público que las vocaciones no siempre nacen en el salón de clase, sino que a veces en los sacudones de la vida.
Su principal referente fueron sus propios padres, quienes nunca limitaron lo que podía hacer. “Jamás me dijeron que no podía jugar futbol con mis primos o que no podía estudiar algo. Siempre sacaba diez, siempre estudié… y siempre me dijeron que podía”, recordó.
BRECHAS, SESGOS Y UN LLAMADO URGENTE A TRANSFORMAR LA SOCIEDAD
Las ponentes coincidieron en que el sesgo de género en las ciencias es real, aunque hoy se manifiesta de manera distinta, que la representación importa y tener mujeres visibles en la ciencia transforma la manera en que las niñas se imaginan su futuro.
Koenigsberger Horowitz recalcó que esos sesgos explican por qué históricamente ha habido pocas mujeres en áreas como la física y la ingeniería, pero celebra que hoy existan más programas y participación femenina.
Uriarte Arcia reconoció que no ha vivido discriminación directa, pero sí conoce casos dentro de la universidad. “Creo que el mayor sesgo viene de la sociedad. Hay que trabajar ahí para que más niñas y adolescentes se interesen en la ciencia”, advirtió.
Martínez Salgado destacó que, aunque la discriminación ha disminuido, las cifras siguen mostrando desigualdad. “En México, el 30 por ciento de quienes hacen ciencia son mujeres. En ingeniería apenas el 27 por ciento”, indicó.
HACIA UNA CIENCIA MÁS IGUALITARIA
El conversatorio culminó con un mensaje nacido de tres realidades distintas, pero profundamente conectadas como es la curiosidad, el cual es un motor que no distingue géneros; la igualdad comienza en casa, en la escuela y en los espacios cotidianos; la ciencia necesita más modelos femeninos visibles; y aunque la lucha por la equidad no está terminada, hoy existen más caminos.
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Matemáticas e Informática renacen en el Museo Tezozómoc del IPN
Matemáticas e Informática renacen en el Museo Tezozómoc del IPN
• Domingo, 4 de enero de 2026 •
El Museo Tezozómoc, un recinto emblemático del Instituto Politécnico Nacional (IPN) dedicado a acercar la ciencia a todas las edades, abre sus puertas para transformar la manera en que infancias, jóvenes y personas adultas se relacionan con dos disciplinas fundamentales en la vida como son las matemáticas y la informática.
Después de más de dos años de planeación, diagnóstico, restauración y museografía, la nueva Sala de Matemáticas e Informática quedó formalmente inaugurada en un evento encabezado por la secretaria de Investigación y Posgrado (SIP), Martha Leticia Vázquez González, el encargado de la Dirección de Difusión de Ciencia y Tecnología (DDiCyT), Edmundo Omar Matamoros Hernández, el director de Posgrado, Samuel Pérez Rodríguez, el director de la Escuela Superior de Cómputo (Escom), Iván Giovanny Mosso García y el investigador Genaro Juárez Martínez de la Escom.
La emoción era palpable. Desde el vestíbulo superior del museo, la comunidad politécnica y las familias que acudieron pudieron recorrer la sala por primera vez y descubrieron una experiencia que es, al mismo tiempo, un homenaje al conocimiento y un viaje sensorial cargado de nostalgia, descubrimiento y juego.
LA MIRADA CIENTÍFICA Y HUMANA
En medio de ese ambiente vibrante, la voz institucional también encontró un espacio para reflexionar sobre el significado de este momento. Para la doctora Vázquez González, esta sala representa una satisfacción enorme. Sobre todo, porque se trata de un proyecto que acompaña la misión fundamental del instituto, que es acercar la ciencia a la sociedad.
Celebró especialmente que la sala haya sido pensada de forma lúdica e interactiva, para que desde los más pequeños hasta los adultos puedan entender conceptos, recordar otros y sorprenderse con la evolución tecnológica. “Las matemáticas generan a veces un poco de reticencia, pero son fundamentales. Están en todo”, afirmó.
Durante el recorrido, la línea del tiempo de dispositivos informáticos y reconocer equipos que alguna vez utilizó. “Es fascinante ver cómo pasaron de herramientas de uso cotidiano a piezas de museo”, reflexionó la secretaria.
Su deseo para los visitantes es que puedan reflexionar sobre dos poderosos pilares, el conocimiento matemático, que nos ayuda a desarrollar lógica y pensamiento crítico; y la evolución tecnológica que transforma nuestra manera de vivir, comunicarnos y relacionarnos con el mundo.
MATEMÁTICAS, TECNOLOGÍA Y EL PAPEL DEL MUSEO EN LA DIVULGACIÓN
Esa misma visión de integración y de sentido histórico apareció en las palabras del doctor Matamoros Hernández, quien subrayó que esta era la sala que faltaba para completar la renovación completa del museo. Para él, era imposible concebir un museo de ciencias sin matemáticas y sin informática, áreas que son la columna vertebral del conocimiento y del desarrollo tecnológico contemporáneo.
Explicó que la sala se divide en dos zonas:
Matemáticas
Con interactivos pensados para que los visitantes experimenten conceptos esenciales: desde la aritmética hasta la geometría analítica y la probabilidad. La intención es aprender jugando, reforzar lo aprendido en la escuela de una manera distinta.
Informática
Con núcleos que muestran computadoras, calculadoras, consolas de videojuegos, teléfonos celulares, tarjetas madre, disquetes y piezas que explican con claridad quién las creó, cómo funcionaban y cómo dieron origen a los dispositivos que hoy utilizamos a diario.
“Queremos que la gente vea cómo el humano interactúa con la tecnología, cómo ha evolucionado y cómo seguirá transformando nuestras vidas”, señaló Omar Matamoros.
LA VISIÓN MUSEOLÓGICA ES RESCATAR, REINTERPRETAR Y VOLVER A ENAMORARSE DE LAS MATEMÁTICAS
Esa perspectiva sobre el vínculo entre personas y tecnología también se reflejó en el proceso creativo detrás de la renovación. La responsable del diseño museográfico es la maestra en Museología en Museos Misteriosos, Yaloani Méndez, quien explicó que la remodelación no comenzó desde cero, sino desde una premisa fundamental: “no se trata de llegar y tirar todo a la basura”. Para ella, el primer paso fue realizar un diagnóstico profundo del estado del museo para comprender la lógica y el significado de cada pieza original.
Ese respeto por el pasado permitió rescatar elementos valiosísimos, como el cono Apolonio, la campana de Gauss y otros dispositivos que, más que objetos estáticos, fungen como estaciones conceptuales que acompañan al visitante en un recorrido que se asemeja a un videojuego educativo: primero aritmética, luego geometría, después álgebra y finalmente geometría analítica y probabilidad.
“Quisimos que el recorrido tuviera niveles, ¿qué necesito entender antes de llegar al cono Apolonio?, ¿por qué la hipérbola se vuelve tan importante? Todo ese hilo conductor se tejió pensando en que el visitante sienta que avanza”, detalló Méndez, quien confiesa que ver la sala materializada, después de tantos meses de trabajo minucioso es “espectacular”.
Su deseo para quien visite la sala es claro, “que salgan los curiosos intrigados con ganas de leer otro libro o visitar otro museo”, y es precisamente esa chispa la que sostiene todo el proyecto.
EXPERIENCIA EDUCATIVA CON ACTIVIDADES INTERACTIVAS Y PENSAMIENTO PRÁCTICO
Y ese impulso por provocar nuevas preguntas y descubrimientos se refleja de manera especial en la zona dedicada a las matemáticas. Yolanda Ayala es ingeniera de profesión y colaboradora, describió con detalle las actividades y experiencias diseñadas para esta área.
Explicó que los visitantes podrán utilizar herramientas como el ábaco, juegos para identificar el valor absoluto y relativo, material para la exploración geométrica y ejercicios que demuestran que las matemáticas también pueden ser sensoriales, divertidas y sorprendentemente visuales.
El objetivo, señala Ayala, es que, a través de actividades prácticas, los asistentes descubran que las matemáticas están presentes en cada aspecto de la vida, desde la forma de un edificio hasta los algoritmos que hacen funcionar un celular.
Su deseo para quienes recorran esta sala es sencillo pero profundo: que salgan motivados, inspirados y con la certeza de que las matemáticas no son un obstáculo, sino una herramienta poderosa.
EL GUARDIÁN DE LA MEMORIA TECNOLÓGICA, UN VIAJE AL PASADO DE LA INFORMÁTICA
Después de ese recorrido que invita al aprendizaje práctico, la experiencia se amplía al entrar en el universo de la informática, un espacio que no podía tener una guía más apasionada que el doctor Genaro Juárez Martínez de la Escom. Su vínculo con el museo comenzó en 2013, cuando inició una misión que para muchos sonaría imposible: buscar y rescatar computadoras antiguas del IPN.
Ese viaje lo llevó a escuelas, laboratorios, bodegas y hasta a la Universidad de Puebla, donde estaba la legendaria PDP-10, una de las primeras máquinas utilizadas para enseñanza y desarrollo en México. Ese hallazgo casi arqueológico lo llevó a buscar a la PDP-12 por todo el Politécnico, fue cuando un colega le dijo que podría estar en el Museo Tezozómoc, y en efecto ahí estaba. Este descubrimiento desarrolló una conexión, profundamente emotiva, para realizar un museo de computación en el IPN.
Para la creación de la sala, trabajó codo a codo con Yaloani para definir qué máquinas eran representativas, históricas y didácticas. “Fue un proceso exhaustivo”, recordó. Con el tiempo seleccionaron dispositivos de almacenamiento, comunicación, procesamiento y equipos completos que hoy conforman una línea evolutiva que va desde computadoras mecánicas y tarjetas perforadas hasta los celulares modernos.
El resultado es una experiencia que despierta nostalgia para quienes crecieron con esas tecnologías y sorpresa absoluta para las nuevas generaciones. “El principal objetivo es despertar interés, motivar a los jóvenes para que entiendan cómo fue el desarrollo tecnológico”, aseguró el investigador, quien sostiene que México merece y necesita un museo nacional dedicado exclusivamente a la historia de la computación. “Esta sala es un primer paso”.
UNA SALA PARA TODAS LAS EDADES: DEL PASADO AL FUTURO
Tras escuchar el eco de los visitantes, la esencia de la sala se revela con claridad, un espacio que combina pasado, presente y futuro: el pasado, con computadoras, calculadoras, tarjetas perforadas, disquetes y equipos que formaron a generaciones enteras.
El presente con interactivos donde las matemáticas cobran vida entre luces, movimiento y juego.
El futuro, representado por las preguntas que los niños hacen mientras recorren la sala: ¿cómo funcionaba eso?, ¿por qué antes era tan grande? o ¿qué sigue después del celular?
El Museo Tezozómoc logró algo que no todos los recintos pueden presumir, que es crear un punto de encuentro donde la nostalgia de los adultos se mezcla con la curiosidad de los más pequeños.
INVITACIÓN ABIERTA
Con la emoción de ver este proyecto cristalizado, el IPN invita a toda la comunidad y al público en general a visitar el museo, recorrer esta sala y descubrir que la ciencia lejos de ser abstracta o difícil puede ser profundamente humana, divertida y sorprendente.
El Museo Tezozómoc abre de martes a domingo, de 10 a 17 h. La taquilla cierra a las 16 h y el último recorrido es de 16 a 17 h. Los lunes permanece cerrado.
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“Aquí estamos nosotras hispanas”: la lección de la maestra astronauta que redefine el espacio
“Aquí estamos nosotras hispanas”: la lección de la maestra astronauta que redefine el espacio
• Lunes, 1 de diciembre de 2025 •
Aymette Medina Jorge, la primera maestra hispana en cruzar la línea de Kármán, utiliza su experiencia para redefinir el éxito en las carreras de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) y enviar un mensaje de conservación desde el espacio: “Si no cuidamos la casita de nosotros, no hay lugar para donde ir”, aseguró.
El momento exacto en que todo cambia se resume en una frase. "En ese momento en que Paul Jeris dice 'We are above the Karman line', eso fue automático para 'We are astronauts'" . Para la profesora puertorriqueña, esa frase no solo significa cruzar el borde internacional del espacio, sino convertirse en la mujer número 101 en lograrlo y, de manera crucial, en la primera maestra hispana en hacerlo.
"Y eso es un momento significativo para nosotras". En una industria "predominantemente dominada por caballeros", su presencia allí era un mensaje. "Es el decir: 'aquí estamos nosotras hispanas y en el espacio hay espacio para nosotras también'", afirmó en exclusiva para la Agencia Informativa Conversus (AIC)
Ese mensaje, dirigido a "la que está en el salón de clase, la que está haciendo el cohete que va para la Luna, la que está lavando ropa... o la niñita que está pintando un cohete", es el motor de su misión.
Una vez en tierra —aunque, como ella admite, el proceso comenzó mucho antes, durante el adiestramiento— su perspectiva había cambiado para siempre. El "qué" (el vuelo) dio paso al "cómo" usar esa experiencia para transformar la educación. "Ya tengo como más de 200 planes en la cabeza de lo que voy a hacer", contó a la primera persona que la entrevistó al salir de la cápsula.
EL ESPACIO NO ES SOLO PARA INGENIEROS
El plan central de la primera educadora hispana no es inspirar a más ingenieros, sino "hackear" el concepto de carrera STEM. Su argumento es contundente: la industria espacial es un ecosistema que necesita de todo tipo de profesiones, muchas de las cuales han sido ignoradas.
"Tú tienes astronautas que van a volar, pero ellos no van a llegar directo al cohete". En el proceso, Medina identifica un universo de carreras ocultas: "Necesitas a personas de la cocina... quien haga la limpieza del lugar... plomeros".
Más allá del soporte básico, están las carreras técnicas especializadas que no son "astronauta". "Necesitas un operador para el Crane (grúa)", detalla, para mover la cápsula tras el aterrizaje. "Necesitas a alguien que te maneje el Crawler" , el vehículo que transporta el cohete. "Son carreras STEM que la gente no visualizaría".
Incluso menciona que Blue Origin tiene su propio meteorólogo, quien libera un globo atmosférico antes de cada lanzamiento para medir las condiciones.
Pero la revelación más sorprendente es la de su compañero de tripulación, el panameño Jaime Alemán, quien es abogado. Medina ve aquí un campo virgen: "La gente no visualiza que nosotros necesitamos abogados en la industria espacial. Su función será crucial para regular un espacio cada vez más transitado por satélites y futuras estaciones. Alguien que tiene la experiencia de haber viajado al espacio... te puede abrir los ojos y decir oye, si te gusta el derecho... contempla que hay una rama especial... que es el derecho espacial", informó.
LA LECCIÓN MÁS IMPORTANTE: FE, DISCIPLINA Y SOFT SKILLS
Como maestra, Medina es consciente de que ahora la "vara es gigantesca". Pero la lección más importante que quiere transmitir a sus estudiantes no es un conocimiento técnico gigantesco. "Lo que te va a abrir puertas en un futuro no es cuánto conocimiento tengas, son las famosas soft skills o las habilidades blandas".
Enumera tres como pilares: la comunicación "que cuando te expreses, seas respetuoso", el trabajo en equipo "es una cosa importante en esta industria" y la solución de problemas "que salgan de la famosa cajita y piensen más allá".
En su salón de clases, esto se traduce en aplicar el Engineering Design Process (Proceso de Diseño de Ingeniería). Obliga a sus estudiantes a documentar sus procesos, aunque admite que "son malísimos en la documentación. I love you guys” , dice entre risas. El objetivo es que esas habilidades "les van a abrir muchísimas más puertas a los estudiantes que realmente el tener un montón de conocimiento cuando no lo puedes poner en práctica".
LA TIERRA, "LA CASITA"
Si el vuelo le dio una misión educativa, también le provocó una profunda reflexión existencial. Ver la Tierra desde el espacio "te para los pelos de punta", dice.
"Lo siento por los terraplanistas, es redonda, I check", bromea. "La ves así con esa curvatura tan hermosa y ves esos colores azul cielo cómo se intensifican encontraste con ese negro infinito... te invoca a la reflexión instantánea".
Esa deliberación fue sobre la fragilidad. "Qué pequeñitos somos y tenemos un problema, porque si no cuidamos la casita de nosotros, no hay lugar para donde ir". Medina es categórica: "Yo no vi planetas... yo no vi los debris (basura espacial), yo no vi los satélites. Nada, lo que hay es un negro infinito... Allá arriba cuando tú estás allá y ves la tierra así, allá no importa si tú eres blanco, moreno, amarillo... todos estamos en el mismo sitio".
Este cambio de perspectiva se ha traducido en acción directa. Este año, su enfoque en el aula incluye la robótica submarina, "mi otra pasión". Sus estudiantes están construyendo submarinos para "trabajar lo que es la conservación del océano", diseña herramientas para recoger basura, monitorea la calidad del agua o inspecciona muelles para ayudar a los pescadores locales.
Como parte de su vuelo, también llevó semillas al espacio, incluyendo lavanda, que se ha demostrado resistente al fuego. Esas semillas, explica, están disponibles para que los estudiantes puedan investigar cómo la exposición al espacio afecta su germinación, sus raíces o sus hojas. "O sea, hay un millón de infinidades de cosas que se pueden hacer... es algo maravilloso que la gente debe saber".
Al final, su mensaje se destila en tres palabras, las mismas que usó para alcanzar su meta: "Fe, disciplina y resiliencia".
"Cuando tienes tu sueño y lo conviertes en una meta, haces el plan de trabajo. Y los estudiantes, los niños, tienen que escucharlo: no dejen que nadie les quite sus sueños. Al contrario, usted siga para adelante que sí se puede", destacó.
La astronauta se presentó en la ponencia inaugural en el 3er Congreso de Educadores de Exploración Espacial (C3), organizado por la Dirección de Difusión de Ciencia y Tecnología (DDiCyT) en las instalaciones del Planetario “Luis Enrique Erro” y el Centro de Formación e Innovación Educativa (CFIE) del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y con el apoyo de la comunidad de CHIP OHM.