Introducción

Para el Instituto Politécnico Nacional, es prioridad de que cuando egreses como un profesional de la carrera que estás cursando, formen parte de ti no sólo las enseñanzas técnicas y científicas que te permitirán desarrollarte en tu vida de trabajo, sino además, aquellas que habrán de servirte en cualquier ámbito social y cultural para hacer de tu comportamiento el adecuado en cada caso; esto es, que tu educación sea integral.

Entre otras acciones encaminadas a lograr lo anterior, está la de sensibilizarte hacia las bellas manifestaciones del hombre conocidas como ARTE. Para ello, el IPN, a través de la Dirección de Difusión y Fomento a la Cultura, lleva mes a mes a las escuelas de nivel medio superior y superior, una serie de eventos culturales presentados por artistas de primer nivel, que hacen llegar al estudiante y maestros el arte de su especialidad en la forma más auténtica y profesional.

Entre los diversos grupos artísticos con que cuenta la Dirección de Difusión y Fomento a la Cultura para cumplir con tales objetivos, está su Orquesta Sinfónica, un organismo musical integrado por músicos profesionales de primera línea y el más representativo del Instituto. Periódicamente recorre las escuelas con programas didácticos cuidadosamente elaborados a fin de que poco a poco nazca en ti el gusto por la más bella de las artes: la MÚSICA.

Ahora bien, es importante considerar que no es suficiente asistir a una presentación de la Orquesta Sinfónica, ya sea en tu escuela o en cualquier otro lugar, sino que además de ello, aprendas a observar ciertas normas que, por tradición y por formar parte de buenas costumbres que el hombre civilizado ha desarrollado a través de los tiempos, se observan en las salas de concierto de todo el mundo. Con esto, pretendemos darte a conocer las principales, aplicables no sólo en conciertos sinfónicos, sino en cualquier lugar en donde un público se congregue para presenciar un evento en el cual exista un foro, un presídium, un podio o simplemente un atril. Estamos seguros de que el conocimiento y aplicación de estas normas, muy importantes pero de fácil observancia, ayudará a que tu vida social sea fructífera y placentera.

De la Puntualidad

La puntualidad es una cualidad muy apreciada que da distinción a las personas tanto en los negocios como en la vida diaria. El asistir a una cita a la hora convenida, le permite a uno actuar con más desenvoltura y con mayor seguridad, puesto que no se ha abusado arbitrariamente del tiempo de los demás; tratándose de un concierto, el compromiso lo haces contigo mismo desde el momento en que, conociendo la hora en que va a dar principio el evento anunciado, decides ir. Debes tomar en cuenta que el o los artistas no van a estar esperando a que buenamente llegues a la hora que puedas para dar inicio a su actuación, ellos darán comienzo a la hora anunciada por respeto a los asistentes que sí llegaron puntualmente. Es conveniente que llegues unos diez o quince minutos antes del evento, a fin de que puedas escoger el lugar que más te guste. Cuando se llega una vez que ha empezado el concierto, se producen ruidos que, además de molestar al público asistente, distraen sensiblemente a los ejecutantes. Si por alguna razón piensas que no te va a ser posible llegar a tiempo, ¡no te abstengas de ir!, si el concierto ya dio inicio, espera a que termine la obra que se está interpretando, o a que se dé el intermedio, para entonces ingresar al lugar y tomar asiento sin causar molestia.

Del Silencio

Para dar comienzo a un concierto, la condición más importante que debe existir en el lugar es el SILENCIO absoluto; si esta condición no está dada, es difícil para el artista lograr la concentración adecuada, y sin ésta, la ejecución de las obras musicales puede no ser lo buena deseable. Una vez que te encuentres en la sala de conciertos y aún no comienza la actuación, puedes hablar, pero siempre en voz baja. Cuando inicie el concierto, concéntrate en lo que está sucediendo en el escenario y reserva tus comentarios para después; generalmente hay pequeños intermedios entre una obra y otra que puedes aprovechar para cambiar impresiones con tus compañeros pero, recuérdalo, siempre en un tono de voz moderado.

De la Atención

Los eventos que la Dirección de Difusión y Fomento a la Cultura envía a las escuelas del Politécnico son siempre de carácter didáctico y están generalmente precedidos de explicaciones que permiten entender y apreciar, en forma más clara, el contenido del programa que se presenta. La Orquesta Sinfónica no es la excepción. Aprovecha tu disposición por escuchar buena música e intérnate lo más que puedas en el maravilloso mundo que existe detrás de ella; pon toda la atención posible tanto a las explicaciones como a la música misma, y trata de encontrar una relación entre las dos. No es fácil al principio, pero con voluntad y constancia pronto habrás de saborear los frutos de esa disciplina.

De la Cortesía

No es nada más el entrar o salir discretamente de una sala de conciertos, o conservar la compostura y guardar silencio en el transcurso de una presentación, lo que hace del joven una persona correcta. Estas actitudes son las mínimas que, por educación, todo individuo debe tener. Hay manifestaciones de cortesía que forman parte del protocolo o del ritual que generalmente se observa en las salas de concierto. Una de ellas es el aplauso. ¿Por qué aplaudir? ¿Cuándo aplaudir? ¿Cómo aplaudir?

El aplauso es una variante, muy sofisticada por cierto, del abrazo que pretende dársele al actor, a un músico, o a un orador, después de haber brindado su actuación; debido a la imposibilidad de consumar el abrazo, por el difícil acceso a aquél, la mano izquierda asume el papel de la espada sobre la cual se darían las palmadas con la mano derecha en caso de un cercanía física.

En la sociedad desarrollada de nuestros días, pueden distinguirse varios tipos de aplauso según la causa que lo originan:

El aplauso como una mera cortesía. Es el que se brinda siempre que aparece el actor en escena. En caso de la Orquesta Sinfónica, aunque está integrada por muchos maestros músicos y su director artístico, este último se constituye en el representativo y por lo tanto en el actor principal; por ello es conveniente que recuerdes que siempre que aparezca el director, deberás recibirlo con un aplauso. Esto no se limita a la primera vez que aparezca en escena. Generalmente los conciertos están formados por varias obras, al final de las cuales, el director se retira para después regresar y continuar con la siguiente. Es de buen gusto, por lo tanto, recibirlo nuevamente con un aplauso.

El aplauso provocado por una buena actuación. El aplauso con el que retribuimos o agradecemos una buena ejecución va íntimamente ligado a la emoción que la obra que acabamos de escuchar y la forma en que fue interpretada, produjo en nuestro ánimo. El aplauso es espontáneo. Su intensidad y duración dependen de la impresión que nos haya causado la música y de los sentimientos e imágenes que haya provocado en nuestra alma.

Consejos

Hay obras que están formadas por dos, tres o más partes (movimientos), pero que por el carácter brillante con el que terminan algunas de ellas, dan la impresión de haber llegado al verdadero final de la obra, lo que provoca el aplauso inmediato. Aunque esto no constituye en sí una falta de cortesía, suele interrumpir la obra y acabar con la concentración de los artistas, por más halagados que estos se sientan. Para evitar aplaudir fuera de tiempo, reiteramos lo que se dijo acerca de la atención que debe ponérsele a las explicaciones que da el director antes de cada obra y en las que se mencionan los movimientos que la integran; estos son fácilmente identificables en la mayoría de los casos.

Otro recurso que tienes para saber anticipadamente de cuántos números o partes consta una obra, es el programa de mano que se reparte antes de iniciarse el concierto y en el cual se muestran los detalles del programa musical. Sin pretender limitar tu entusiasmo al momento de aplaudir, te recordamos que tus aplausos sean de tal forma que resulten verdaderamente gratificantes para los artistas y no parezcan sarcásticos o burlones.

Al Final del Evento

Algo que causa una impresión muy negativa en el ánimo del artista y que socialmente se considera de muy mal gusto, es el hecho de abandonar la sala de conciertos antes de dar por terminada la presentación. Si te encuentras entre un grupo de personas, o simplemente con una sola, no interrumpas la plática para dar la media vuelta e irte; antes de ello, manifiestas la necesidad que tienes que retirarte. En un evento cultural, llámesele concierto, recital de poesía o conferencia, el diálogo lo sostiene el artista, el poeta o el conferencista con todo el público que se encuentra en la sala, de tal suerte que el retirarte antes de dar por terminado el evento, resulta un desaire para él y molesto e incómodo para las personas que han decidido permanecer hasta el final.

Si para ti es demasiado urgente retirarte, hazlo de una manera que sólo lo notes tú: discreta y silenciosamente; procura dar a entender a quien lo note, que te avergüenza hacerlo, pero que es necesario. Creemos que si observas estas sencillas pero importantes normas en tu vida social, si pones empeño en hacer de ellas tu modo normal de conducirte en cualquier lugar en el que te encuentres, ya sea tu propio hogar, tu escuela, o bien una sala de conciertos, tu prestigio de persona educada será lo que te distinga de los demás.